Columnistas

Delito, corrupción, libertad y pobreza

Cuanto más reprimi-da es una sociedad, más delincuentes —que violan esas leyes— surgen.

Alejandro A. Tagliavini

00:00 / 05 de marzo de 2017

Días atrás se conoció la última edición del estudio anual Rule of law index, de la ONG World Justice Project, basado en EEUU, que tiene como uno de sus aportantes a la Fundación Bill & Melinda Gates. En él se estudia la seguridad jurídica, el Estado de derecho y otros factores en un centenar de naciones, evaluándose la ausencia de delito y el orden.

En el índice elaborado, donde el que tiene mayor puntaje es el más seguro, Dinamarca está primero con 0,89 puntos luego, entre otros, siguen Noruega con 0,88, Finlandia 0,87, Suecia y Holanda 0,86, Alemania 0,83, EEUU 0,74, Uruguay 0,72, España 0,70, Chile y Costa Rica 0,68, Argentina y Brasil 0,55, Panamá 0,52, Perú y Colombia 0,51, República Dominicana 0,47, México 0,46, Ecuador 0,45, Guatemala 0,44, Honduras y Nicaragua 0,42, Bolivia 0,40 y Venezuela 0,28.

Ahora, en el último informe de Transparencia Internacional con datos de 2016, sobre la percepción de la corrupción, vemos que el índice en el cual el mayor porcentaje significa que es el menos corrupto lo lidera Dinamarca con 90 puntos, y siguen entre otros Finlandia con 89, Suecia 88, Noruega 85, Holanda 83, Alemania 81, EEUU 74, Uruguay 71, Chile 66, España y Costa Rica 58, Brasil 40, Panamá 38, Colombia 37, Argentina 36, Perú 35, Bolivia 33, Ecuador y República Dominicana 31, México y Honduras 30, Guatemala 28, Nicaragua 26 y Venezuela 17. Finalmente, en el índice de libertad económica de la Heritage Foundation, con datos de 2015, donde el mayor puntaje corresponde al más libre, de los países que venimos estudiando en las listas anteriores Chile es el primero con 77,7 puntos, luego EEUU con 75,4, Dinamarca 75,3, Holanda 74,6, Alemania 74,4, Finlandia 72,6, Suecia 72, Noruega 70,8, Colombia 70,8, Uruguay 68,8, España 68,5, Perú y Costa Rica 67,4, México 65,2, Panamá 64,8, Guatemala 61,8, República Dominicana 61, Nicaragua 58,6, Honduras 57,7, Brasil 56,5, Ecuador 48,6, Bolivia 47,4, Argentina 43,8 y Venezuela 33,7.

Obviamente estos índices son estimativos y calculados según el criterio del editor; por tanto, tienen un margen de error amplio. Aun así, es muy clara la tendencia: los países que tienen menos delito —como Noruega donde los policías no portan armas— son los menos corruptos y los que más libertad tienen y son, además, los más ricos. Esta correlación tan evidente no puede ser casual, tiene que haber una ley científica que la explique.   

Empecemos por atrás. Los países más libres son aquellos donde el Estado en uso de su monopolio de la violencia impone menos “leyes”, es decir, son las sociedades menos violentadas. Y, como la violencia destruye, es lógico que los más violentados sean los más pobres. Pero, además, los más reprimidos son los más corruptos porque a mayor cantidad de leyes represivas mayor es la posibilidad de corromper al funcionario que las impone.  

En cuanto al delito, puede decirse que la mayoría de los delincuentes son creados por el Estado —de modo que resulta irónico pedirle al gobierno que los elimine— como crea los contrabandistas al imponer aduanas, o los narcos y todo lo relacionado al prohibir algunas drogas dañinas. Es decir, cuanto más reprimida es una sociedad, más delincuentes —que violan esas leyes— surgen, que se reproducen en el caldo de cultivo de la pobreza y desocupación creada por los gobiernos al imponer impuestos abusivos y leyes como la del salario mínimo que impide que trabajen quienes ganarían menos.

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