Columnistas

Derrocar gobiernos, en cinco pasos

Las recetas parecen estar aplicándose de forma meticulosa contra gobiernos progresistas del continente

La Razón (Edición Impresa) / Freddy Morales

01:58 / 22 de agosto de 2015

El autor del manual del Golpe suave es el filósofo estadounidense Gene Sharp, profesor emérito de Ciencias Políticas de la Universidad de Massachusetts y fundador de la Institución Albert Einstein. En el mencionado manual Sharp plantea la acción no violenta como método para derrocar gobiernos. Su libro De la dictadura a la democracia fue traducido a más de 30 idiomas; en éste propone 198 métodos para derrocar gobiernos en cinco etapas.

Primera: realizar acciones para generar y promover un clima de malestar. Se apela de forma reiterada a términos como libertad, democracia y no violencia. En la aplicación del “golpe suave” en Suramérica se insiste en señalar a los gobiernos populares como dictaduras, autoritarios y populistas. Entre las acciones destacan la realización de “denuncias de corrupción y la promoción de intrigas”. En esta etapa, definida como “de ablandamiento”, se desarrollan acciones de malestar como el desabastecimiento de alimentos y otros bienes, criminalidad, manipulación de la moneda, promoción de mentiras e intrigas para fracturar la unidad interna.

Segunda etapa: desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno en el poder. Se manipula los prejuicios anticomunistas o antipopulistas. Se realizan campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, los derechos humanos y las libertades públicas.

Tercera: lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales mediante el uso de manifestaciones y protestas violentas. Se elaboran plataformas de lucha con demandas políticas y sociales, se promueve la generalización de las protestas, se exageran las fallas y errores de la administración de gobierno.

Cuarta: operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”. Se combina diversas formas de lucha. Se promueve la toma de instituciones emblemáticas para promover medidas represivas, se desarrollan las llamadas operaciones de guerra psicológica con rumores e informaciones falsas para crear un clima de ingobernabilidad.

Quinta: forzar la renuncia del presidente mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar y se logra el aislamiento internacional del país. Las recetas parecen estar aplicándose de forma meticulosa contra gobiernos progresistas del continente (Venezuela, Ecuador, Brasil…), con el rol protagónico y fundamental de los medios de comunicación y las redes sociales. Además, con el poco disimulado entusiasmo incluso de sectores que se dicen de izquierda y del campo popular.

Llama la atención que, por ejemplo, donde hay gobiernos que son parte del sistema (capitalista), para algunos medios, políticos y activistas, no exista ni corrupción, ni violación a los derechos humanos, ni narcotráfico, ni problemas sociales provocados por la pobreza. Para confirmarlo solo basta comparar el énfasis, tamaño y tiempo que se dedican para referirse a esos temas, sobre lo que ocurre en Venezuela, Ecuador o Brasil y, en el otro extremo, en Colombia y México, por no citar lo que pasa un poco más al norte.

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