Columnistas

Desarrollo e inversión en las personas

La ciudad de La Paz está en una coyuntura poblacional excepcional, que debemos aprovechar

La Razón / René Pereira Morató

00:01 / 16 de julio de 2013

El crecimiento de la ciudad de La Paz depende de su capital humano. Eso significa otorgar la primera prioridad a las acciones en el desarrollo de los recursos humanos, específicamente en educación y capacitación laboral de las y los jóvenes, acompañadas de políticas de inversión productiva.

La Paz, más que ninguna otra ciudad del país, está iniciando una situación particular denominada “bono demográfico”. ¿Qué es esto? Es un periodo, fase o coyuntura que puede durar varias décadas, en el que se presentan cambios en la estructura etaria (edades) de la población. Esta oportunidad, bien aprovechada, se puede constituir en un verdadero potencial económico.

Se trata de una relación favorable entre la población en edades dependientes (<15 y >64) y edades productivas (de 15 a 64 años). Eso significa que por las reducciones de la fecundidad y mortalidad, la estructura de una población cobra, por una parte, mayor peso relativo en una fuerza de trabajo amplia, joven, productiva; y por otra, una disminución de la población dependiente, es decir, aquella menor de 15 años y mayor a 64.  Esta situación, como han demostrado algunos países de Asia (por ejemplo Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur), permite lograr un altísimo nivel de crecimiento económico y desarrollo.

Efectivamente, la base de la pirámide demográfica de la ciudad de La Paz está comenzando a reducirse, debido a los descensos de la fecundidad. Además, gracias a las mejoras en la salud de las personas, la mortalidad también está descendiendo. Por tanto, empieza a aumentar la población en edad de trabajar. Así, La Paz está avanzando rápidamente en su transición demográfica, resultado de ello la razón de dependencia es actualmente una de las más bajas en todo el país, además la ciudad tiene uno de los mayores niveles de población en edad de trabajar.

Veamos los datos que mostró el censo de 2001: la razón de dependencia fue de 55% (por cada 100 personas potencialmente productivas, 55 eran dependientes), en Cochabamba el índice fue de 62,5%; Santa Cruz, 66,1% y El Alto, 72,8%. La población en edad de trabajar registró también uno de los niveles más altos: aproximadamente 75%, frente al 73% de Cochabamba, 72% de Santa Cruz y 70,5% en El Alto.

Ahora bien, esta suerte de bono demográfico no se traducirá automáticamente en un espectacular crecimiento económico ni en un mayor desarrollo. Para ello hay que priorizar las políticas públicas, con acciones concretas que se centren principalmente en el capital humano. Específicamente en la educación y la capacitación de los jóvenes. Pero esta centralidad debiera estar acompañada de políticas que fomenten la inversión productiva, con el fin de aumentar la oferta de empleo para esta importante población en edad de trabajar.

Por tanto, si no se cambia el actual modelo de crecimiento muy inclinado al capital físico y a la infraestructura, La Paz continuará expulsando a lo más valioso de sus recursos: los y las jóvenes (la tasa neta migratoria de los últimos años fue de -12,01 por cada 1.000 paceños) y su tasa promedio anual de crecimiento será una de las más lentas, como las que se evidenció entre 1992 y 2001, que no fue más de 1,1%, mientras que Santa Cruz creció a una velocidad de 5,1%. La Paz, más que ninguna otra ciudad, está en una coyuntura poblacional favorable. ¡Debemos aprovechar el “bono demográfico”!

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