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Desclasificarse

Desclasificarse es el juego político en el cual uno se desprende de las lógicas de clasificación policiaca

La Razón (Edición Impresa) / Farit Rojas Tudela

01:38 / 05 de enero de 2015

En 1832 el revolucionario Augusto Blanqui fue cuestionado por el Procurador General acerca de su profesión. ¿Cuál es su profesión? Proletario, respondió Blanqui. El Procurador rechazó la respuesta y le dijo que esa no es una profesión. Blanqui respondió que esa era la profesión de la mayoría del pueblo francés que está privado de derechos políticos. La respuesta de Blanqui fue un ejemplo concreto de desclasificación. El Procurador General se encontró con una respuesta que no ingresaba en las lógicas necesarias para iniciar el proceso judicial contra Blanqui.

En 1997 Judith Butler publica Lenguaje, poder e identidad, libro en el que cuestiona la clasificación “varón-mujer” que por ejemplo se pone en juego en el llenado de un simple formulario. ¿Y si quien llena ese formulario simplemente responde de otra manera? ¿Y si la heterosexualidad no es natural sino política? La consecuencia sería la politización de la identidad sexual denunciada como una práctica teatral de género.

Desclasificarse es el juego político por el cual uno se quita su imagen de encima, es decir, se desclasifica de las lógicas de clasificación policiaca. Dicho en otros términos, se desidentifica. El filósofo francés Jacques Ranciere designa a este acto de desclasificarse como subjetivación, es decir como la emergencia de un sujeto que rechaza el orden policial y propone un nuevo espacio político.

Desclasificarse sería entonces la formación de un “uno mismo” que no responde a ninguna de las categorías específicas preestablecidas de la representación; dicho de otra manera, que no calza en ninguna imagen ni identidad preestablecida. En consecuencia, el sujeto que se desclasifica enrarece el orden de Policía de la sociedad, pues se niega a ocupar el lugar que le es asignado y, en consecuencia, posibilita una acción política conflictiva, se des-sujeta. Ranciere señala que hay política cuando deja de haber Policía, es decir, cuando se puede suspender el orden habitual de la dominación, cuando es posible politizar lo que parece obvio y a veces incluso natural. Desclasificarse sería entonces un acto puro de libertad, y en consecuencia, de ejercicio de un derecho político que excede los márgenes del mismo Derecho establecido.

Pero, ¿por qué desclasificarse? Si se ha dicho que desclasificarse es un acto de libertad, este acto también es un acontecimiento de vida. Todo ser humano alguna vez en su vida se desclasifica, ya sea frente a sus padres, sus profesores, sus jefes. Pero si este acto se lo lleva a la acción política colectiva, se genera la posibilidad de erosionar cualquier orden de dominación establecido. No es casual que el manifiesto comunista de Marx termine llamando a los proletarios a unirse, es decir, convocando a conformar un “uno mismo” contra las fuerzas que lo niegan.

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