Columnistas

Diásporas que integran

La idea de la diáspora se convierte en un movimiento de idas a otras fronteras y de retornos a la raíz.

La Razón (Edición Impresa) / Adalid Contreras Baspineiro

00:02 / 06 de julio de 2017

En su concepción clásica, diáspora se identifica con exilio, dispersión, fragmentación, desestructuración, aislamiento, nomadismo e incluso proscripción de pueblos buscando su disolución o, al menos, su silencio y anonimato. Ésta es la comprensión tradicional que, como ocurre con muchos otros temas, su significado es cambiado por prácticas que se ocupan de darle la vuelta a su sentido.

Con historias como las del pueblo afrodescendiente, así como con las dinámicas de los migrantes que se van sin haberse ido, o con los pueblos a los que los intentos de las voces únicas quieren confinarlos al silencio, la idea de la diáspora como destierro se convierte en un movimiento permanente de idas a otras fronteras y de retornos a la raíz, así como en lugar de anidamiento de las nostalgias soñando con el futuro, y también como la constitución de nuevos lugares de encuentro y de solidaridades.

Cuando sus ciudadanos tienen que dejar sus terruños, en Colombia suelen decir “me voy quedando”; y en el Ecuador expresan “me fui a volver”. Ésta es la expresión cabal de la diáspora. Uno puede irse materialmente, pero se queda espiritualmente, y sus identidades que se combinan con otras en las nuevas territorialidades no se desprenden de su raíz, la recrean. Pensamos, juzgamos, decidimos, soñamos desde lugares situados material o virtualmente; y las idas y venidas son también espacios de alteridades interculturales con otros, en cuyos encuentros constituyen renovadas y renovadoras naturalizaciones que se incluyen así, caminantes, en los mapas de las ciudadanías que articulan las pluralidades y la polifonía de expresiones.

Szurmuk y Mckee, en el Diccionario de estudios culturales latinoamericanos, reconocen que los movimientos diaspóricos dialogan con el pensamiento crítico contemporáneo, planteándole un desafío deconstructivo a las narrativas que quieren hacer ver la modernidad como la historia oficial y única. Asimismo, legitiman en las decisiones de políticas sus distintas estrategias translocales en un proceso envolvente que va desde los bordes dispersos hasta el centro de convergencias y hacia los orígenes, construyendo nuevas narrativas de diálogo e interacción.

Siguiendo las dinámicas de esta tendencia, de creciente importancia en el marco de la globalización que excluye y provoca nuevas formas de conectarse en el mundo, con mediaciones desde las exclusiones, nos atrevimos a plantear la noción de la participación diaspórica en comunicación, reconociendo que la diáspora es el punto de partida para las transformaciones; y el camino que se sigue como un espacio abierto al descubrimiento, a la negociación, al intercambio, a las relaciones, a las solidaridades, a las complementariedades y a la creación de sociedades que están en permanente movimiento, integrando a los dispersos y los marginados que evocan el futuro casado al origen que lo recrean desde los lugares que transitan.

La participación diaspórica con su movimiento caminante permanente permite renovar y entrecruzar sensibilidades, cosmovisiones, proyectos y propuestas; construyendo sentidos inclusivos con las sociedades que en sus intercambios se convierten en factores dinámicos de los cambios, tejiendo identidades con las que ejercen su derecho a la palabra. El origen del concepto está en los pueblos que se resisten a su exilio, fragmentación y silenciamiento. Ésta es también la historia de países y regiones que necesitamos articularnos para incluirnos en las decisiones sobre los destinos del planeta, tejiendo pertenencias con nuestro origen-futuro de la vida en convivencia.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia