Columnistas

Dignificación del trabajo asalariado del hogar

El trabajo del hogar es una de las ocupaciones más precarias y desprotegidas en el mundo.

La Razón / Fernanda Wanderley

01:22 / 01 de abril de 2012

El 30 de marzo, las trabajadoras asalariadas del hogar festejaron su día nacional con una demanda específica: la ratificación del Convenio Internacional 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este convenio, aprobado en 2011, establece las primeras normas internacionales para la dignificación del trabajo asalariado del hogar con el reconocimiento de la importancia de esta ocupación para el funcionamiento de los hogares y de las sociedades, y la definición de los derechos laborales básicos para este sector.

Alrededor de 52,6 millones de personas en el mundo son trabajadores y trabajadoras del hogar, representando el 3,6% de la fuerza laboral total.

La mayoría son mujeres (43,6 millones). En América Latina, más de 14 millones de mujeres son trabajadoras del hogar. En Bolivia éstas representan el 9,14% de la fuerza laboral femenina, mientras en las ciudades éstas representan al 14,7% de la población ocupada femenina.

Esta es una de las ocupaciones más precarias y desprotegidas en el mundo. De hecho, la realidad del trabajo asalariado del hogar se caracteriza por excesivas horas de trabajo, bajos salarios, exclusión del sistema de seguridad social (salud y jubilación) y de regulación y control laboral. Son también frecuentes los abusos físicos y verbales, la discriminación y los malos tratos. La invisibilidad y aislamiento del trabajo del hogar, su baja valoración social y su limitado poder de negociación son algunos de los factores que explican el alto nivel de exclusión legal y real de protección de esta forma de trabajo, la cual es realizada principalmente por mujeres.

Con la ratificación del Convenio Internacional 189, los países se comprometen a incluir este sector en todos los esfuerzos legales y administrativos, para avanzar los derechos de los trabajadores. De la misma manera los países se comprometen a adoptar el principio de igualdad de condiciones de las trabajadoras asalariadas del hogar con  relación al conjunto de los y las trabajadoras asalariadas.

La ratificación de este convenio es particularmente importante para Bolivia, debido a que estamos en el proceso de elaboración del Nuevo Código Laboral. Y aunque el país cuenta con una de las leyes específicas para las trabajadoras del hogar más avanzadas en América Latina, aprobada en 2003, ésta presenta vacios importantes como, por ejemplo, la exclusión del sistema de seguridad de largo plazo y la ausencia de normativas contra el abuso y acoso laboral y sexual.

La ratificación del convenio permitirá, por un lado, ampliar los derechos de las trabajadoras del hogar en igualdad de condiciones con los trabajadores y trabajadoras asalariadas y, por el otro, revisar y fortalecer la legislación y los mecanismos administrativos y judiciales para el control y vigilancia de los derechos conquistados legalmente. Este último objetivo es muy importante cuando comprobamos que, después de ocho años de aprobación de la ley de las trabajadoras del hogar, los derechos laborales legalmente establecidos no salieron del papel.

Todavía la mayoría de las trabajadoras asalariadas del hogar en Bolivia no ejerce los derechos a un salario mínimo obligatorio, jornadas laborales máximas, aguinaldo, pago de horas extras y por trabajo en días feriados, vacaciones, afiliación al seguro de salud, protección a la maternidad, licencia para educación, entre otros.

Seguras de que el Gobierno Plurinacional de Bolivia se convertirá en unos de los primeros países en adoptar estas normas internacionales, festejamos con optimismo el Día Nacional de las Trabajadoras Asalariadas del Hogar.

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