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Dirigir con éxito

El primer paso para dirigir exitosamente un grupo de personas es aceptar nuestras limitaciones

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro F. Mercado

03:08 / 26 de septiembre de 2015

Nunca tuve la pretensión ni la aspiración de llegar a ser jefe. Por el contrario, siempre soñé mi futuro como un investigador rodeado de colegas donde nadie fuese jefe de nadie y todos aprendiéramos de los trabajos de los otros; pero el destino me colocó en posiciones de dirección. Con base en mi humilde experiencia, puedo decir que el éxito de una función de dirección no es ser jefe, sino líder, es decir, no empujar para que los otros sigan nuestro camino, sino seducirlos para que caminen junto a nosotros.

El primer paso para dirigir exitosamente un grupo de personas es aceptar honestamente nuestras limitaciones. No es necesario divulgarlas a los cuatro vientos, sino más bien ser consciente de ellas, de manera que sean la medida para valorar todas nuestras acciones. Segundo, contratar como dependientes a personas muy capaces, porque finalmente serán ellos los que realicen el trabajo por el que uno recibirá los créditos. Quien piensa que dependientes capaces le pueden hacer sombra al jefe, definitivamente no tiene la talla para estar a cargo de una dirección. Tercero, nunca se debe tener miedo a decir “no lo sé”, con ello uno se gana el respeto de los otros y le da mayor peso y credibilidad a las cosas que uno dice saber.

Jim Burke llegó a ocupar el cargo de jefe de una línea de nuevos productos del grupo Johnson & Johnson. Uno de los primeros productos que sacó al mercado fue una fricción pectoral para niños con problemas de congestión respiratoria. El resultado fue miserablemente desastroso, así que cuando Burke fue llamado a la oficina del gerente pensó que sería despedido, especialmente cuando el gerente le preguntó si había sido él quien hizo perder dinero a la compañía; sin embargo, antes de que pudiera responder, el gerente acotó: “Bien, quiero felicitarlo. Si alguien comete un error es que tomó un riesgo, y si no tomamos riesgos nunca podremos crecer. En eso se basa el éxito de los negocios”. Años después, Jim Burke llegó a ser presidente de Johnson & Johnson.

Este corto relato de Jim Burke nos enseña que el peor error que puede cometer un director es el tener miedo a cometer errores. Aquel director que se precie de nunca haber cometido errores es porque probablemente nunca haya hecho nada. De ello no se sigue que debamos tropezar repetidamente con la misma piedra, de hecho no debemos ser tan tontos como Julio Iglesias.

Por último, es importante mantener siempre una actitud optimista y tener presente que si uno cree que puede hacer algo, es que puede hacerlo; y si uno piensa que no puede hacerlo, está en lo correcto.

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