Columnistas

Drones y hackers

La tecnología está al alcance de todos, y no solo para consumirla, sino también para modificarla.

La Razón (Edición Impresa) / Eliana Quiroz

02:28 / 10 de febrero de 2014

Hemos conocido masivamente a nivel mundial la existencia de los drones con objetivos bélicos en la guerra del Medio Oriente. En Bolivia ya son varias las noticias del uso de drones en la agricultura para monitorear campos, en la seguridad para identificar a avasalladores de tierras, en la lucha contra el narcotráfico, y en el periodismo y la publicidad (uno de los spots de Juan reporte está hecho con un drone). También se los ha mencionado para usos en seguridad ciudadana.

Tal vez la palabra drone no es tan familiar aún en la opinión pública boliviana, pese a que la muestra de un drone boliviano en la Feria de Software Libre provocó infinidad de coberturas. Los drones son naves aéreas no tripuladas, pequeños objetos voladores (en este caso identificados) que se trasladan a control remoto. ¿Cuál es la diferencia con los avioncitos a control remoto o los aviones de aeromodelismo? Según he entendido, pueden volar hasta 2.000 metros de altura, tienen una cámara de alta precisión, tienen un precio muy por debajo de una avioneta y pueden ser dirigidos por GPS.

Buenas razones, pero otra ventaja no tan evidente es que promueve la creatividad de inventores bolivianos, que se apasionan con el mecanismo, y a pesar de que les han dicho que los drones podrían no volar a 3.600 msnm, los hacen funcionar. En pocas palabras, hackean los drones y los mejoran. Álex Chipana y Mauricio Mirabal son dos creadores bolivianos de drones, ninguno es ingeniero.

El mensaje es que la tecnología está al alcance de todos, pero no solo para adquirirla y consumirla pasivamente, como viene (en paquete cerrado), sino que está al alcance de cualquiera para que la modifique de acuerdo con sus propias necesidades. Solo es cuestión de apasionarse con un tema, entenderlo y modificarlo. A eso se llama ha-ckear un sistema, asumir una actitud activa frente a la tecnología y no de simples consumidores pasivos.

Claro que para hackear un sistema es recomendable que sea hackeable, es decir, que esté construido de una forma abierta, que permita modificaciones. Las diferencias del software y el hardware libres con los sistemas privativos es que los primeros permiten modificación. Es más, la modificación es deseable siempre que se comparta los cambios y no se privatice. Mientras que los sistemas privativos declaran explícitamente que es un delito violarlos y modificarlos; lo que nos venden es solo el derecho de ser pasivos consumidores de tecnología. Con sistemas libres, la innovación sucede en todos lados sin restricciones, no solo en los laboratorios de las empresas tecnológicas.

Les invito a ver videos y seguir las novedades del drone de Álex Chipana en la cuenta de Twitter @dronebo.

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