Columnistas

Economía y democracia

Es necesario considerar el papel de la economía y del Estado en el proceso democrático del país

La Razón / Gabriel Loza Tellería

01:52 / 20 de octubre de 2012

Cuando se resalta el récord de Guinness de 30 años consecutivos de democracia en Bolivia, también es necesario considerar el papel de la economía y del Estado en dicho proceso. En teoría, decía Milton Fridman que la libertad económica debería ir estrictamente acompañada de la libertad política, que ambos eran sinónimos: liberalización económica y libertades democráticas. Sin embargo, en la práctica no necesariamente se dio esta combinación “óptima”, y el caso chileno no fue la excepción que confirmó la regla; puesto que era el modelo económico a seguir en América Latina, pero con plena dictadura pinochetista. El capitalismo en sí coexistió con distintos regímenes políticos, como en el caso del capitalismo asiático y el capitalismo de los países árabes petroleros, que también serían otra excepción. 

El caso boliviano requiere de una mayor difusión, puesto que en plena democracia se aplicaron en el país tres tipos de modelos o tipos de política económica con un rol completamente distinto del Estado. Así, en primer lugar tenemos el modelo populista típico durante la UDP, que derivó en fuertes desequilibrios económicos, como una hiperinflación récord, en parte por un contexto externo muy adverso. Paradójicamente, Siles Zuazo, que había estabilizado la economía con el Plan Eder en 1956 (desestabilizada por Paz Estenssoro), priorizó la democracia en lugar de la economía e incluso renunció antes a su período presidencial. Posteriormente, las elecciones democráticas permitieron la aplicación de un modelo neoliberal después de 30 años de capitalismo de Estado, con una jibarización del Estado y una fuerte política de estabilización para iniciar un periodo de cerca 20 años, el cual empezó a declinar a principios de 2000, con el agotamiento de las reformas, un déficit fiscal del 8% del PIB (similar al del Gobierno de Siles Zuazo), y elevados déficits en la cuenta externa. Es decir, con desequilibrios que el modelo se suponía iba a superar.

Y lo que es muy meritorio para el país, es que en plena democracia se cambió un modelo neoliberal por un modelo de economía plural, con fuerte presencia del Estado, pero que consolidó la estabilidad macroeconómica interna y externa e inició un proceso de transformaciones estructurales. Este nuevo ciclo, que ya lleva cerca de siete años, tiene como referencia una nueva Constitución Política del Estado aprobada democráticamente (puesto que antes para cambiar la Constitución se necesitaba un golpe de Estado previo), que establece que el Estado ejercerá la dirección de la economía, pero en un contexto donde coexisten la organización económica privada, comunitaria y social cooperativa.

En mi opinión, el modo de articular y delimitar las áreas de la economía plural, en especial el área de las empresas públicas, sería el elemento fundamental que nos permitiría vislumbrar un periodo de crecimiento económico sustentable junto con la erradicación de la extrema pobreza. La pregunta que le dejo al lector es: ¿Será que en un futuro cercano las fuerzas de la oposición se unirán para cambiar el modelo económico, respetando la Constitución y el proceso democrático, o qué?

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