Columnistas

Eduardo, esa mañana

Con Galeano aprendí que la cultura no se encuentra en las universidades, sino en los arrabales

La Razón / Jaime Iturri

01:34 / 09 de agosto de 2013

Me encontré a Eduardo Galeano en el aeropuerto de El Alto. Por supuesto, fui a su encuentro. Me lo presentaron. De inmediato le dije a boca de jarro: —He leído toda su obra. —He oído hablar de usted, me respondió, e inmediatamente agregó: —Es el mártir. Reímos todos en la mesa.

Me invitaron a sentarme en la mesa en la que él estaba, pero me disculpé y me fui. No sé bien por qué. Quizá por timidez. Pero no pude dejar de pensar todo lo que Eduardo Galeano había contribuido a mi vida intelectual. Desde la célebre Las venas abiertas de América Latina, en  la que descubrí que el atraso era el resultado de la riqueza de nuestros países; y que la plata de Potosí sirvió para importar telas de París en vez de desarrollar nuestros propios telares.

Y luego sus magníficas historias pequeñitas de Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento, esa trilogía que cuenta en forma de anécdotas la verdadera historia de nuestro continente, que siempre será una historia en minúsculas. Un continente saqueado, pero que saca rebeldía y dignidad desde lo más profundo de sus entrañas. Con Galeano, con Guillermo Lora y con un largo etcétera aprendí que la verdadera cultura no se encuentra en las universidades, sino en los arrabales.

Con el escritor uruguayo fui creciendo de a poco. Militando en la vida, militando en la cultura. Cada nuevo libro era una revelación. Incluso El fútbol a sol y sombra me acompañó un par de memorables tardes al estadio cuando fui a ver jugar al Bolívar. Pero además Galeano me enseñó que se puede ser un hombre con lecturas, y militar en la revolución social. Que se puede ser diferente a esos seres pedantes que se hacen llamar intelectuales y se creen por encima de la lucha de los mortales.

En Sucre, la Universidad Andina Simón Bolívar ha condecorado al autor de Patas arriba. Al hacerlo ha mostrado que en vida también se valora a los que critican a un sistema basado en el egoísmo y el rencor. Y yo le estreché la mano y me alejé de él sin haberle podido decir que aprendí mucho de su obra, pero que lo hice con inmenso placer, porque al leer sus historias leí poesía, leí narrativa, leí y soñé. Y leí para acompañar a otros y otras en sus sueños. Y ése para mí es el papel de los historiadores y de los literatos.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia