Columnistas

Elecciones judiciales 2017

Elegir a los mejores postulantes es el gran desafío de este proceso que culminará mañana.

La Razón (Edición Impresa) / Esteban Ticona

00:14 / 02 de diciembre de 2017

Solo en Bolivia se elige mediante el voto popular a los principales administradores del sistema de justicia. En octubre de 2011, nuestro país apostó por primera vez por este sistema como parte de la construcción del Estado Plurinacional. A pesar de esta novedosa forma de elegir jueces, sobre todo la mentalidad q’ara/misti colonizada (la uso como categoría social) sigue pensando que es lo peor que estamos haciendo, y que los postulantes son todos insignificantes.

En la anterior elección judicial, pese a una alta participación ciudadana cercana al 80% del padrón electoral, ningún candidato obtuvo una votación mayor al 10% de los sufragios, y la mayoría de las autoridades judiciales elegidas obtuvieron en torno al 6% de los votos. Pese a esta realidad, ¿fue un fracaso la primera elección judicial? Claro que no, más aun siendo los pioneros en esta nueva propuesta de democracia jurídica. Con este antecedente, nos toca elegir en pocas horas a las autoridades del Consejo de la Magistratura, del Tribunal Constitucional Plurinacional, Tribunal Supremo de Justicia y del Tribunal Agroambiental.

Elegir a los mejores postulantes es el gran desafío de este proceso, en sus diferentes etapas, que culminará mañana. Sabemos que en esa dirección, antes de que la Asamblea Legislativa aprobara el nuevo reglamento para estas elecciones judiciales, muchas organizaciones de la sociedad civil aportaron con ideas para que la segunda elección judicial sea substancialmente mejor que la anterior. El nuevo reglamento incorporó al sistema universitario estatal en el proceso de selección de los candidatos, mediante el concurso de profesionales académicos en la evaluación curricular y escrita. Esta presencia académica respondió positivamente a la demanda ciudadana para que el proceso de selección de candidatos no dependa exclusivamente de una instancia política como es la Asamblea Legislativa Plurinacional. La introducción de un tamiz técnico académico apareció entonces como una mejora y apuesta seria. Aunque algunas autoridades del sistema universitario se sintieron incómodas políticamente y al saber que no brillarían en sus modestos aportes, cooperaron con muy pocas ideas.

En los últimos días hemos presenciado toda una junt’ucha (alimento reciclado y de mal gusto) política de los grupos opositores al sistema democrático, aunque paradójicamente se autodenominan “demócratas”; pero en el fondo no son más que grandes impostores y activistas de la política neoliberal, a quienes solamente les interesa el fracaso de las nuevas políticas de la construcción del Estado Plurinacional.  

Creo que ninguno de los ciudadanos conscientes está en contra de las elecciones judiciales; pero lo que sí queda nuevamente como problema al ciudadano común es la poca información recibida por parte del Tribunal Electoral sobre las y los candidatos. ¿Qué pasó con las estrategias de información para el ciudadano común sobre los postulantes? ¿Por qué no fue posible que cada uno de ellos explique mejor sus propuestas en espacios centrales en distintos medios de comunicación? Sabemos que hay candidatos indígenas, ¿pero cómo saber si pertenecen o no a esta categoría? No oímos hablar ni tampoco escribir a los candidatos en alguna lengua ancestral, a fin de poder deducir si pertenecen a algún pueblo específico. Sabemos que las elecciones judiciales no son lo mismo que las presidenciales; no. Precisamente esta particularidad las hace tan interesantes y a la vez complejas. A estas alturas está echada la suerte y solo queda votar, informándonos de otras maneras.

Q’aranaka, mistinaka, ma qawqha ch’uxña jilata kullakanakaxa wali uñkatasipxistu, janiwa waliki sasa. Khitirusa jaquñani uka lurawimpiwa aynaycht’ayañani uka ñanqha jaqinakaruxa.

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