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Elogio a Yulita Natusch

La tarea que le toca encarar ahora es la de implementar el Museo Histórico de Beni

La Razón (Edición Impresa) / Homero Carvalho Oliva

00:12 / 19 de noviembre de 2015

Sin duda alguna que las casas de la cultura de las principales capitales departamentales juegan un rol protagónico en la promoción, difusión y preservación de nuestros valores culturales. La de Beni se abrió en Trinidad un 8 de junio de 1974, en una casa donada por Gilfredo Cortés Candia, y desde entonces se ha convertido en un espacio generador e integrador de las actividades artísticas del departamento y del país.

Desde su apertura hasta hoy la Casa de la Cultura de Beni, a diferencia de sus similares que son municipales, es una institución privada que hasta el año pasado recibía un pequeño aporte de la Alcaldía que apenas servía para cubrir los servicios básicos. Hay que destacar que sin la Casa de la Cultura no habría la Fiesta de la Trinidad, que cada año consolida la identidad cultural beniana con la entrada folklórica y otros importantes eventos artísticos; así como los festejos cívicos de noviembre en el que la Casa se convierte en el centro de todos los festejos.

En la actualidad, desde el 29 de noviembre de 2011, funciona en un moderno edificio construido por la generosa contribución de la Fundación Hombres Nuevos, que dirige monseñor Nicolás Castellanos, aporte que fue gestionado por el escritor Hernando García Vespa.

La presidenta, desde hace varios años, es Yulita Natusch Henrich, una incansable luchadora por la cultura regional. Doña Yulita posee un gran espíritu de filantropía que la ha convertido en un mecenas que, con sus propios recursos económicos, cubre los gastos de las personalidades invitadas a presentar libros, dictar conferencias, participar en coloquios, exponer sus obras y un sinfín de actividades como la de costear el viaje del ballet folklórico por las provincias benianas. Sin ella, la Casa de la Cultura no podría generar actividades y creo que eso es algo que todos debemos reconocerle y apoyarla incondicionalmente. Doña Yulita se ha convertido en sinónimo de la Casa y su labor altruista solamente es comparable a la de Aldo Bravo y Hortensia Suárez que, en 1975, en la ciudad de Guayaramerín donaron el Palacio y galería de hombres y mujeres notables de Beni.

Doña Yulita nos contó hace unos días que lo que no pudo obtener del anterior alcalde y de los anteriores gobernadores, lo obtuvo del presidente Evo Morales, quien a sola solicitud verbal hizo refaccionar la antigua Casa de la Cultura que será convertida en el Museo Histórico de Beni, donó dos vehículos, televisores y equipos de computación. En octubre, ante la imposibilidad de renovar el directorio y pese a la insistencia de doña Yulita rogando que gente nueva se haga cargo de la dirección de la Casa de la Cultura, se tuvieron que modificar los estatutos para que ella pueda ser reelegida por un periodo más hasta 2017. La tarea que le toca encarar ahora es la de implementar el Museo Histórico de Beni y conociéndola como la conozco sé que no escatimará esfuerzo en hacerlo.

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