Columnistas

Enatex, uniendo las fibras de Bolivia

No se trata de una quiebra como difundieron algunos medios, se trata de un problema de liquidez

La Razón (Edición Impresa) / Julia Aparicio

00:03 / 12 de diciembre de 2014

La breve huelga de los trabajadores de Enatex puso al país en la disyuntiva de sumarse a la batalla por la industrialización de Bolivia o mantenerse como espectador. Fueron tres días de paralización de las labores, que además dieron lugar a una serie de informaciones que trataban de presentar un panorama sombrío de Enatex, pero una inusual movilización ciudadana (que compró prendas por adelantado), con la participación de la dirigencia de la Central Obrera Boliviana, de la Confederación y Federación de fabriles, de profesionales afines a la industria textil y la presión de las bases de trabajadores de Enatex hizo que se levante el paro y se llegue a un acuerdo de pago de los salarios atrasados. Asunto que se irá solucionando los próximos días.

En junio de 2012, el Gobierno decidió salvar esta empresa textil, conservando la totalidad de sus trabajadores. Dos años después, la situación de Enatex es la siguiente. Subimos el valor de las ventas de Bs 2,6 millones mensuales en 2012, a Bs 8 millones mensuales este año. Pagamos una deuda de 15 millones de dólares por concepto de beneficios sociales a los extrabajadores de Ametex, actuales trabajadores de Enatex.

Los activos fijos de Enatex ascienden a 35 millones de dólares. Hemos abierto mercados de exportación a Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Cuba y México. Hemos creado marcas y líneas propias para el mercado nacional y ampliado la red de distribución en el país.

No obstante estos logros, efectivamente Enatex pasa por un momento difícil; pero no se trata de una quiebra como tendenciosamente difundieron algunos medios, se trata más bien de un problema de liquidez, pues algunos de los países a los que hemos exportado hoy enfrentan problemas económicos y su sistema de erogación de divisas es demasiado lento. Hoy, Enatex tiene pasivos por cobrar superiores a los 10 millones de dólares.

Lo que quiero resaltar, sin embargo, es la reacción que generó esta breve huelga en Enatex. Una movilización activa en las calles y en las redes sociales ya no solo de trabajadores de la empresa estatal textil, sino de ciudadanos comunes, que decididamente apostaron por apoyar a Enatex. En un solo día se vendieron más de 10.000 tarjetas de preventa de prendas. Eso no tiene otro nombre más que confianza en la industria nacional.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar que esta movilización en torno a Enatex nos habla también de un momento interesante de conciencia política en torno a las empresas del Estado. Si queríamos una muestra de cohesión social alrededor del modelo económico propuesto por nuestro presidente Evo Morales, ahí está lo que ocurrió aquellos días con Enatex. La preventa de prendas nos ha permitido contar con la liquidez necesaria para empezar a cumplir con el pago de sueldos atrasados de los trabajadores. Pero más allá de esto, también podemos entender que por primera vez el ciudadano común nos dice con su apoyo que quiere ver triunfar a la industria nacional y que pone también su esfuerzo para que Bolivia siga avanzando por la senda de la producción y el desarrollo. 

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