Columnistas

Enseñanza de lenguas indígenas

Es prioridad formar a los profesores que enseñan lenguas. Que elaboren sus materiales.  

La Razón / Félix Layme Pairumani

00:01 / 18 de diciembre de 2012

Alguien pregunta: ¿cómo se debería implementar las lenguas en el Programa de Formación Complementaria de maestros? Aunque no está claro si esta pregunta es para niños, jóvenes o adultos. En términos generales se puede decir que la enseñanza de lengua es una especialidad y a su vez debe ser integral. Porque al ser la lengua un “sistema de hábitos” (Gleason), se aprende hablando, es pura práctica. Entonces aquí importa el medio, la naturaleza de la lengua y su entorno cultural e histórico. Lengua y cultura no se deben separar.

Así como el entorno social y político. Si hacer aprender una lengua con mucho prestigio como el inglés es difícil, lo es más arduo lograr hacer aprender una lengua discriminada.  El aymara y quechua están logrando algo de importancia, debido a su clase social conservadora y porque hoy estamos en la era del paradigma de la diversidad. Hoy, quien sepa más lenguas tiene mayores opciones. Pese a eso, las lenguas indígenas tienen su talón de Aquiles.

Por todos esos antecedentes se puede contestar cada una de las opciones de aprendizaje de una nueva lengua, de acuerdo con el enredo sociolingüístico del país. “Con los que ya saben hablar una lengua originaria” se puede incursionar directamente a la enseñanza de la escritura, hay que saber que: “Para aprender a leer y escribir precisa saber antes hablar y comprender la lengua” (Tamayo).

Ahora bien, “con los que hablan muy poco”, las cosas cambian en alguna medida, en este caso puede ser mixto, es decir oral y un poco de escritura ayudará. Mucho dependerá esto si la persona sabe escribir en una de las lenguas. Por otro lado, la labor “con los que entienden” también es mixta en alguna medida, la gente que tiene conocimiento de la escritura de una lengua siempre pretenderá escribir, anotar la lengua que está aprendiendo, a eso no hay quién lo pare.

El mayor problema es “con los que no hablan ni entienden”. Aquí deberá ser más oral, pero si sabe escribir, esto ayudará mucho, sin embargo, será siempre la prioridad la práctica oral de la lengua que se aprende, la mejor maestra del aprendizaje de la nueva lengua es la conversación permanente.

En todo caso, es prioridad formar a los profesores que enseñan lenguas. Que sepan hacerlo y logren que el alumno  hable la segunda lengua. Que puedan elaborar sus materiales y, sobre todo, que imparta clases más amenas. Es todo un arte, pues todos los profesores de lengua son aburridos y los estudiantes de lenguas siempre terminan por rendirse. No es casual que en los colegios se enseña el inglés, francés o el aymara varios años, sin que se logre el objetivo.

Hay un trío de factores para aprender una segunda lengua: primero, un profesor que pueda enseñar a hablar una lengua. Segundo, un buen método convertido en texto. Y tercero, un estudiante de lengua muy motivado y decidido a aprenderla.

El primero se logra en un instituto de formación de profesor de lenguas, el segundo debe ser elaborado por el mismo profesional de enseñanza del idioma     —cada maestro tiene su método, cada maestro es un método, un profesor de lengua sin su método es como un carpintero sin sus herramientas—. Y el tercer factor —el arma más efectiva que anima a emprender cualquier tarea— es la motivación. Maestro que no sabe motivar es como pico motoso. Con la motivación va a hacer que el estudiante se decida a aprender una lengua. Por tanto, en esta tarea se debe sacar al estudiante todos los traumas y prejuicios que le han metido en la cabeza.

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