Columnistas

Espinal ante la arremetida contra las ONG

La Razón (Edición Impresa) / Tejiendo pistas - Xavier Albó

00:00 / 16 de agosto de 2015

Hace un mes, Evo dio al Papa, entre otros regalos, la nueva condecoración Luis Espinal y una réplica de su polémico Cristo en una cruz con el martillo y la hoz. El Papa, por principio, no quiere recibir condecoraciones y dejó las dos recibidas a los pies de nuestra patrona en Copacabana con un bello texto. La cruz en cambio se la llevó consigo al Vaticano, como explicó a los periodistas que retornaban con él a Roma, desautorizando las malinterpretaciones que inundaron las redes sociales. Para él era un buen ejemplo de “arte protesta”.

Ahora, ante la nueva e infundada ofensiva del Vicepresidente contra muy respetables organizaciones no gubernamentales (ONG) y periodistas, ¿qué comentaría Lucho? Demos un poco de contexto.

Espinal llegó a Bolivia a sus 36 años (1968) y se nacionalizó enseguida boliviano, con pérdida de la nacionalidad española (1970). Exactamente 11 años, 6 meses y 15 días después de haber llegado a este país, sus asesinos lo agarraron cuando retornaba a pie hasta su casa tras ver la película Los desalmados, que debía comentar la mañana siguiente en su programa de cine en Radio Fides. Fueron ellos los desalmados de carne y hueso que lo llevaron al matadero de Achachicala, donde lo torturaron y le dispararon una ráfaga de 17 tiros, y de ahí lo dejaron botado en un basural de las afueras, como una basura más. En menos de 12 años se había hecho más boliviano que muchos aquí nacidos que ansían mudarse a otro país. Suya es la frase “Morir por un pueblo puede dar más carta de ciudadanía que haber nacido allí”.

Apenas un año antes había sido nombrado por consenso director del nuevo semanario Aquí, por ser quien mejor podía catalizar y unir a periodistas de grupos políticos distintos y hasta opuestos hacia un objetivo común para enfrentarse juntos al enemigo principal. Entonces así explicó ese nombre: “AQUÍ es una afirmación de que creemos en Bolivia. Se llama AQUÍ porque quiere estar en el lugar crítico, allí donde falta la luz de la información y el esclarecimiento del comentario. El seminario se llama AQUÍ porque señalará la actualidad y el conflicto, sin paliativos ni silencios culpables. AQUÍ es como un dedo en la llaga (...) AQUÍ quiere ser también una afirmación contra espejismos de la fuga hacia el exterior (...) Nuestra tarea está AQUÍ. Por esto, AQUÍ es una afirmación antiimperialista”.

La gran diferencia contextual entre 1979 y 2015 es que entonces había el débil gobierno civil interino de Lidia Gueiler Tejada, que aguantó solo tres meses más antes del brutal golpe narco-militar de Luis García Meza Tejada. En cambio ahora tenemos un gobierno fuerte, que empezó más izquierdista, pero ahora parece más interesado en perpetuarse en el poder, por lo que también intenta anular las voces críticas incluso de izquierda, algo que Espinal, siempre opuesto a las censuras impuestas, no toleraría.  

 Durante años no dudé de que Espinal seguiría acompañando el proceso actual en medio de sus tropezones, desvíos y conflictos. Lo haría críticamente y con su propio principio “callar es lo mismo que mentir”, buscando caminos de reencuentro cuando el afán de poder empaña la mente o divide. Era inteligente y no se dejaría embaucar por las pseudo-razones de Álvaro.

Los líderes de hoy que en el pasado tanto apreciaron a Lucho deberían tener un póster o una foto suya bien a la vista para consultarle. Se me t’inka que Evo quizás tiene ya otra réplica del Cristo entregado al papa Francisco. ¿Lo consultará siquiera con los ojos? ¿Y Álvaro? 

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