Columnistas

Evo y Francisco

Gestos y actitudes pueden transmitir y decir mucho más que intercambios formales hablados o escritos

La Razón / Xavier Albó

00:05 / 01 de septiembre de 2013

La actitud de Evo con la Iglesia Católica a través del nuevo papa Francisco ha sido, desde que se saludaron en Río, notoriamente distinta de la que en otras ocasiones ha manifestado con otros pontífices. Ya había tenido un tono algo distinto con su predecesor Benedicto, cuando tuvieron su visita formal en Roma y él se le presentó como “un católico de base” y aprovechó para entregarle una carta que, entre otros puntos, pedía abrir a la Iglesia Católica al matrimonio de los sacerdotes y al sacerdocio de las mujeres, dos puntos de mucha actualidad para bastantes católicos.

Pero el primer intercambio de Evo con Francisco ha tenido unos gestos de mutuo acercamiento mucho más cálidos, como los tuvo también el primero de Francisco con Cristina, quien antes había tenido duros intercambios con Bergoglio arzobispo de Buenos Aires. El cambio se debe a que gestos y actitudes pueden transmitir y decir mucho más que simples intercambios formales hablados o escritos. Evo, cuya única universidad ha sido la vida, sabe de eso, con su gran capacidad de comunicarse también mediante partidos de fútbol, o detalles como los de su primer encuentro con la reina de España, recién electo, a la que él se presentó con su chompa a rayas rompiendo todo protocolo; y ella, al notarle resfriado, le atendió con su propio médico.

¿Hay interés político en la próxima cita entre Evo y Francisco? Sin duda. Pero reducirlo todo a ello, como pretende la oposición (y quizás algún sector gubernamental), sería también político en el peor sentido politiquero de la palabra, que no es el único.

En el sentido de alta política, muy legítima y reclamada también por Francisco en Río, a muchos de nosotros (como a Evo) nos han impresionado favorablemente los mensajes y sobre todo los gestos y estilos de Francisco a favor de los pobres. A Evo le ha parecido ver en ellos incluso un relanzamiento de la teología de la liberación. Así lo han visto también portavoces de esta teología de la talla de Leonardo Boff, Frei Betto, Jon Sobrino y el obispo emérito Pedro Casaldáliga, entre otros. Que así sea. Y entonces, como esa teología va mucho más allá del oportunismo político, gobernantes y oposición, clérigos y políticos, tendremos que aprender a escuchar, no sólo oír ni menos censurar o querer recluir a los curas a la sacristía. 

Bergoglio ha mejorado con los años. Como joven superior tuvo algunos problemas; como arzobispo de Buenos Aires ya adoptó un estilo cercano al actual. Ahora, como Papa, escogió el nombre Francisco por primera vez en 2.000 años de historia papal, por Francesco d’Assisi, el hijo de un próspero mercader que renunció a todo para seguir el Evangelio de manera radical, como un poverello mendigo, cuestionando así a la Iglesia opulenta de entonces. A eso apuntan también los gestos del papa Francisco.

Evo me parecía más auténtico con su sencillez inicial que con su actual “Evo look”. Su agotadora agenda presidencial, dentro y fuera del país, sigue admirable y cercana a las bases, aunque con deslices (como en el TIPNIS). Pero por sí o por sus seguidores y adulones, ha sembrado todo el país con obras que llevan su nombre, en algún caso creando desgastes innecesarios de su imagen (como en el aeropuerto de Oruro). El poder halaga y, a la larga, suele corromper. Pero caben ajustes. Podría ser útil un intercambio personal y distendido entre Evo y Pepe Mujica, el viejo guerrillero hoy presidente del Uruguay, cuya investidura no ha cambiado su anterior estilo frugal y campechano.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia