Columnistas

A Evo le mienten sobre el fútbol

El problema es la falta de renovación de valores para mejorar la calidad de los campeonatos locales

La Razón / Julio Peñaloza Bretel

04:28 / 17 de junio de 2013

Parece existir un duende con línea directa que le miente al presidente Evo Morales sobre los asuntos de fondo que explican las crisis del fútbol boliviano, y que pasa, hace por lo menos dos décadas, por lo deportivo-formativo y no por aspectos de instrumentalización política como el de endilgarles todos los males, sin pruebas acusatorias, a dirigentes, entrenadores y hasta a los propios futbolistas que forman parte de un profesionalismo precario.

Habría que inventar un llunkometro para medir la falta de escrúpulos de ese informante presidencial que transmite mentiras o medias verdades sobre el fútbol boliviano, falacias rebatibles gracias a hechos de dominio público, cuando el problema neurálgico es el de la falta de renovación de valores para mejorar la calidad de los campeonatos locales, con miras a la alta competición internacional, lamentable realidad que no encontrará remedio estrellándose contra los actores circunstanciales de la cúpula dirigencial, sino más bien intentando revertir la carencia de políticas públicas para el deporte en la base de la pirámide social.

Esto significa que no hay posibles milagros para modificar una realidad aquejada por insuficiencia de fuentes de financiamiento, la misma que se expresa de manera más dramática en las asociaciones departamentales, que con sus exiguos ingresos anuales consiguen sacrificadamente organizar torneos en todas las categorías, esos que por lo general no merecen la atención de la televisión y la radio.

Por otra parte, existe una gran confusión que impide diferenciar a los tachados de “vividores” y a los dirigentes ejecutivos que reciben honorarios o gastos de representación en retribución a sus responsabilidades, como sucede en cualquier otro campo laboral, y que dicho sea entre paréntesis  son erogados desde fuera del país.

Como nunca antes había sucedido en la historia de la institucionalidad futbolística, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) ha honrado sus compromisos impositivos por un monto aproximado de $us 5 millones en los últimos tres años, desde el pago de los impuestos rezagados de gestiones como la de 1992-1994 (clasificación a la Copa del Mundo de Estados Unidos) y en el ámbito internacional, gracias a gestiones conjuntas entre varios presidentes federativos, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), ha duplicado los montos por participación en primera fase ($us 600.000 por cada uno) de los clubes que clasifican a la Copa Libertadores de América.

Último dato: la preparación de la selección nacional asciende aproximadamente a $us 100.000 por cada fecha de eliminatorias, y ese dinero sale íntegramente de las arcas de la FBF. Todo este panorama indica que el Estado debería contribuir con su soporte a que el fútbol formativo adquiera carta de ciudadanía en Bolivia.

Pero lamentablemente, y esto ha quedado demasiado claro en los últimos días, hay gente exclusivamente interesada en buscar la captura de la institucionalidad futbolística como si se tratara de un botín político más, y como si con ese tipo de acciones pudieran resolverse las dificultades para formar futbolistas de alta competición.

Entre tanto, todo queda penosamente reducido a infructuosas campañas mediáticas, que solamente sirven para engordar las pautas publicitarias de un amarillismo disfrazado de periodismo; pero que, a través de la cultura arribista y mercenaria de sus actores, falsea la realidad que genera un enorme daño en la percepción de la opinión pública sobre esta cosa llamada fútbol, que apasiona a la mayoría de los bolivianos.

Es periodista, asesor de Comunicación Institucional de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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