Columnistas

Exportar o morir, ‘The Walking Dead’

Liberar los mercados y devaluar la moneda para ‘alentar’ las exportaciones no garantiza nada

La Razón (Edición Impresa) / Omar A. Yujra Santos

02:25 / 16 de abril de 2015

A mediados de los 80, el expresidente Víctor Paz Estenssoro decía “Bolivia se nos muere”, haciendo alusión a la crisis del país de ese entonces y poniendo en énfasis en que la única alternativa eran ajustes fiscales, monetarios y liberalización de mercados. En otras palabras, exportar a como dé lugar, usando un tipo de cambio crawling peg (devaluación progresiva y controlada de una moneda) y relocalizando fuentes de trabajo, entre otras, como parte de la primera ola de medidas, que posteriormente en los 90 se “perfeccionaría” con la segunda ola de privatizaciones de las principales empresas estratégicas del país.

El abrirse a las exportaciones y devaluar la moneda para “alentar” las mismas no garantiza nada, eso lo comprobamos durante 20 años (1985 – 2005). Durante esa época el crecimiento promedio del país alcanzaba el 2,9%, situación similar a la del resto de los países de América Latina en ese momento, puesto que la región crecía en torno al 2,6%, pero inferior a la dinámica de la Economía Mundial (EM) 3,4%.

Se abrieron las puertas a las exportaciones y se devaluó el tipo de cambio, con la promesa de que esas políticas traerían mejores días para Bolivia. En dicho periodo, las exportaciones crecieron hasta los $us 2.948,1 millones, el tipo de cambio fue devaluándose, llegando a los Bs 8,10 por dólar a mediados de 2005; empero, la pobreza continuaría incrementándose.

Esta medida también reflejó un continuo deterioro de los salarios de la población en general, puesto que la inflación alcanzaba los dos dígitos y el salario mínimo nacional  creció apenas hasta los Bs 440, con periodos donde no había reposición por la pérdida del poder adquisitivo y menos incrementos salariales, como lo sucedido entre 2003 y 2005; lo que denota claramente una situación desventajosa para los trabajadores.

En los últimos años, la situación ha sido diametralmente distinta, el crecimiento de América Latina entre 2006 y 2014 promedió el 3,5% y la Economía Mundial, 3,8%, tasas relativamente conexas; en cambio el crecimiento de la economía nacional superó el 5%. Para este 2015, diferentes organismos señalan que América Latina crecería en torno al 1,3% y la Economía Mundial, en torno al 3,5%; en cambio Bolivia, pese a la revisión de la proyección alcanzaría 5%, es decir, por encima de la región y de la EM.

El tipo de cambio se mantiene estable, puesto que el crecimiento, la acumulación de reservas internacionales (44% del PIB) y exportaciones que se incrementaron notablemente no solo desde el punto de vista de los hidrocarburos o minerales, sino también de los productos no tradicionales, hicieron posible esta política, así como los incrementos salariales por encima de la tasa de inflación. Este año en el marco del acuerdo del Gobierno con la Central Obrera Boliviana (COB) el salario mínimo nacional llegaría a Bs 1.656.

Devaluar y exportar, incluso a expensas de desabastecer el mercado interno, no conduce a nada, puesto que, al margen de mostrar un efecto de abaratamiento respecto a las exportaciones de otros países, es simplemente una ilusión de “competitividad” que conlleva a menoscabar los ingresos de la población.

Lo importante es buscar una competitividad auténtica, principal fuente de mejora en los niveles de productividad laboral, lo que permite una mayor inserción en los mercados con productos de elevado contenido tecnológico y significativo valor agregado, a partir de una política de industrialización más acelerada, evitando revivir algunas recetas muertas al estilo The Walking Dead. 

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