Columnistas

Extorsionadores en la red

Tan enrevesado es el asunto que se requiere de una clave maquiavélica para entender

La Razón / José Gramunt de Moragas

00:02 / 30 de diciembre de 2012

Desde que en 2009 se armó en show de los aventureros del hotel Las Américas de Santa Cruz de la Sierra, calificados como terroristas, tres de los cuales fueron asesinados fríamente por un cuerpo especial de la Policía boliviana, disuelto para echar tierra al asunto, se han ido sucediendo otros hechos preocupantes, como el escándalo de los extorsionadores.

Este confuso suceso ha puesto en entredicho por lo menos a tres ministros, los hombres fuertes (dos hombres y una mujer) del Sr. Presidente, quienes están en el punto de mira de la Asamblea Legislativa que los ha interpelado sobre el nuevo deporte de la extorsión. Sin esos pilares, más el actual ministro de Gobierno, a quien le ha tocado abrir el telón del gran escenario, el equipo de apoyo de Don Evo queda maltrecho como las columnas dañadas del mastodóntico edificio paceño El Alcázar. Tan enrevesado es el asunto que se requiere de una clave maquiavélica para entender el nuevo escándalo. Trataré de explicármelo a mí mismo y a transmitir mi percepción a los amables lectores de este comentario periodístico.

Acabábamos de salir del culebrón del misterioso empresario judeoamericano Jacob Ostreicher y del cineasta Sean Penn y, de sopetón, salta el ministro de Gobierno, Carlos Romero a presentarnos el nuevo escándalo de la red de extorsionadores gubernamentales. Un  género de delincuentes que no es nuevo. Siempre los hubo, pero en este momento han proliferado como hongos venenosos. Pero que está abundando en estos últimos años.

Dichos individuos ejercen el lucrativo pluriempleo de marcar ficha de asistencia en la oficina pública que les paga con dinero del Estado, sea de algún ministerio o de la Judicatura. En su tiempo libre, los sujetos en cuestión extorsionan al ciudadano que piensa en forma distinta de los actuales gobernantes. Total que la red de extorsionadores es una “célula de la maquinaria represiva del Gobierno”, como la califica uno de los perseguidos. Con estos precedentes, trataré de identificar algunos —sólo tres— que podrían darse en el país. Allá voy. ¿Se imagina Ud., ilustrado lector, qué zipizape se armaría si todos los que han sido extorsionados hubiesen pagado la suma de dinero exigida por sus extorsionadores?

1. Los juzgados rebalsarían de expedientes kafquianos de juicios manipulados. Este es el caso de José María Bakovic, ex presidente del desaparecido Servicio Nacional de Caminos Residual. La enconada persecución ha dejado a Bakovic físicamente exhausto y económicamente exprimido por los gastos ocasionado por los 71 juicios falseados que los extorsionadores le están siguiendo con furia leonina. Pero no ha cedido.

2. Las cárceles estarían todavía más colmadas de presos políticos. Aquí corresponde recordar el encarcelamiento que soporta Leopoldo Fernández, que lleva cuatro años en presidio sin haber sido juzgado.

3. El número de exiliados políticos alcanzaría cifras similares a las que se registraron durante el primer periodo del MNR. Y las embajadas se llenarían de asilados políticos sin posibilidad de otorgarles salvoconducto para salir a otro país, porque el canciller cósmico no lo permite. Y aquí termina esta breve lista de barrabasadas que van apareciendo a medida que se descubren las entretelas de la red de extorsionadores. Pero todavía queda mucho por decir.

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