Columnistas

FFAA politizadas

Politizar a los militares es igualmente nocivo para  la democracia que politizar a los jueces

La Razón / José Gramunt de moragas

00:01 / 12 de agosto de 2012

El perspicaz observador habrá advertido que el Sr. Presidente no se pierde una celebración en las FFAA. Al fin y al cabo es su Capitán General, aunque raramente utiliza este título tan rimbombante. Pero sí la miniatura del bastón de mando que simboliza esa dignidad. El martes, día de las Fuerzas Armadas, este año celebrado en Trinidad, el Capitán General exhortó al pueblo boliviano a amar y respetar a la institución armada. Aplausos.

Asimismo, dispuso que “en la formación militar, académica, disciplinaria y física hay que incorporar el anticolonialismo, antiimperialismo, el anticolonialismo y el socialismo... de tal modo que las FFAA bolivianas sean temidas por el imperio”. No precisó de qué imperio se trataba. Sea el que fuere, la idea resultó sobremodulada. Sin duda que esta arenga habrá provocado algunas sonrisas. En realidad, el espíritu del Ejército boliviano no tiene a ningún imperio al que intimidar. Ni tiene por qué alinearse en una ideología partidista.

Nótese que pasaron los tiempos en los que la oficialidad castrense procedía de la clase burguesa. Hoy día el ingreso al Colegio Militar está abierto al aspirante que posea las condiciones de vocación y aptitud para la vida militar. No importa cuál sea su origen.

Ni el pueblo llano amaría y respetaría a una institución cuyo núcleo espiritual es el amor a la patria, si fuera convertida en guardia pretoriana o comando zonal del gobernante de turno. Obligar a la tropa a gritar la consigna castrista-marxista-leninista “Hasta la victoria final” ya sembró divisiones al interior de las FFAA, aunque, por el momento, se lo tengan callado.

Politizar a los militares es igualmente nocivo para la democracia que politizar a los jueces. Los soldados son para defender la integridad territorial de la nación y la defensa de la Constitución. Los jueces son para administrar justicia. Ni los unos ni los otros están para sustentar una agrupación política partidistas.

La prueba está en que, un somero repaso de la historia boliviana y, en general, de América Latina, está plagada de espadones golpistas, dictadores que no honraron ni engrandecieron la tierra que les vio nacer. La historia se ha encargado de juzgarlos. Incluso el arte se ha hecho testigo de las glorias bien ganadas. El mundo se adorna con los monumentos a los héroes. No a los felones. Aunque también la historia se equivoca y algunas veces rinde homenaje a quienes merecerían la vergüenza y el olvido.

El trato especial que Evo Morales ha dispensado a las FFAA, desde el inicio de su mandato, es una de sus decisiones más astutas. Cooptó a los comandantes militares con petrodólares venezolanos para tenerlos fieles.

Por otra parte, es un hecho que el servicio militar obligatorio va atado al voto universal. El ciudadano es antes militar que votante. Por eso, el candidato trata de imponer su propia ideología partidista para que se refleje en la siguiente elección. Considerando que las FFAA son la institución por la que pasa la mayoría de los jóvenes que serán electores, cultivar este fértil huerto de votos no es mala previsión para un candidato que prepara su reelección. ¡Hasta la victoria final!

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