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Feminismo Comunitario y G77+China

Ejercer nuestra autonomía sexual y  política hasta el momento es penalizado en muchos Estados

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

01:42 / 15 de junio de 2014

Han existido momentos clave de la humanidad donde se recupera el deseo de soñar con cambiar nuestro mundo y comprometerse en esta tarea. La crisis de los patrones de acumulación del capitalismo posibilitan hoy la pregunta, ¿es justo pasarse la vida trabajando para que un pequeño grupo de personas, fundamentalmente hombres, dueños de las transnacionales, disfruten del tiempo, la vida y la riqueza producida por la mayoría de la humanidad?

Si bien hoy existen pocos territorios que son colonia, la tendencia económica y política más bien es fortalecer el neocolonialismo de los territorios a través de organismos internacionales serviles a los intereses patriarcales transnacionales. Pero lo que sí aún no ha cambiado es la colonización del cuerpo de las mujeres, nuestros cuerpos siguen siendo territorio de los Estados, los jueces, las iglesias, las transnacionales, los usos y las costumbres patriarcales. Ejercer nuestra autonomía sexual y política hasta el momento es penalizado en muchos Estados, países y culturas.

Tres problemas están en la base del sistema patriarcal capitalista colonial neoliberal: la persistencia y fortalecimiento de la propiedad privada, el individualismo como forma y método de relación entre personas y de las personas con naturaleza y las prácticas coloniales y racistas.

Este sistema de dominación, opresión, explotación, violencias y sufrimientos sociales de Hombres-mujeres, personas intersexuales y naturaleza ha sido construido sobre los cuerpos de las mujeres, por eso le llamamos Patriarcado, ahí la explicación, que aunque se han hecho insurrecciones buscando concretar revoluciones, luego éstas han sido comidas por el propio sistema contra el cual decían luchar, debilitando la confianza y certeza de que las revoluciones son posibles y por las cuales hay que arriesgar y empeñar la vida. Nuestros hermanos revolucionarios de todo el mundo deben entender que ¡sin la liberación de las mujeres,  nunca habrá cambios estructurales, ni será posible construir la revolución!, nos estaremos engañando y estaremos engañando a las futuras generaciones. No se puede vencer al capitalismo, la propiedad privada, el colonialismo y el individualismo si no desmontamos el Patriarcado y acabamos con él, pues los anteriores son instrumentos-armas del patriarcado para dominar la humanidad y la naturaleza.

El proceso de cambio en Bolivia significa convocar a las energías de la vida, el placer, la libertad y la justicia detrás de acciones políticas y sociales que van más allá de los propios conceptos como despatriarcalización, descolonización y el vivir bien, tareas que se hacen con y desde los pueblos; es ahí donde toman sentido y se originan, para que luego los gobiernos las traduzcan en políticas públicas. Las organizaciones sociales de mujeres, entre las cuales se encuentra el Feminismo Comunitario, hemos decidido elaborar propuestas concretas y creativas que alimenten las utopías para que la humanidad pueda recuperar sus esperanzas y volver a creer y hacer Revoluciones.

Es feminista comunitaria.

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