Columnistas

Financiamiento de partidos políticos

La influencia del dinero permea la mayoría de las actividades de las organizaciones políticas

La Razón / Marko Carrasco Lundgren

02:22 / 23 de agosto de 2013

El debate sobre la nueva ley de organizaciones políticas ha girado recurrentemente en torno a dos ejes: primero con el proceso de construcción de la propuesta, evaluando cuán participativa ha sido la discusión, qué tan plural fue en su desarrollo y cuánto ha podido articular. Segundo, juzgando la pertinencia o no de reinstaurar el financiamiento a las organizaciones políticas, pero desde enfoques que revisan la medida sólo entre cuestionamientos éticos.

El trabajo encabezado por el Órgano Electoral está en su última fase, y si bien (según los involucrados en el proceso), la labor realizada hasta ahora podría resumirse en diez pilares, quizás sea útil ampliar el tema del financiamiento, pero desde una lógica más utilitaria. Partamos de dos premisas: la relación política–dinero y la optimización de recursos.

Respecto al primer aspecto cabe señalar algo que no siempre es bien explicado a la opinión pública, que generalmente cree que puede darse un divorcio entre dinero y política. Y es que tal separación tiene un costo, por cuanto la influencia del dinero permea casi toda actividad de las organizaciones políticas, no sólo para llevar adelante campañas electorales, sino también para realizar actividades del oficialismo y de la oposición, que tienen costos que no están cubiertos por los presupuestos estatales corrientes, todo ello sumado al ejercicio de influencias practicado por diversos grupos de interés.

Parece obvio decir que se quiere evitar abusos de parte de los intereses privados en la política, que los mismos quieren tener cauces legítimos y legales para expresarse, pero hay que tener presente que, sea regulada o informalmente, los intereses de los principales factores de poder económico siempre encuentran la vía para influir en política. Sobre lo segundo, quizás deberíamos centrarnos en las alternativas existentes (y no existentes, si de innovar se trata) para manejar los recursos de financiamiento, o sea, en cómo optimizarlos. Son varias las políticas aplicables (subsidios, igualación de sumas (matching funds), exenciones impositivas, entre otros), para abrir la brecha mencionemos lo que son políticas distributivas directas e indirectas, y políticas regulatorias. Las primeras se dan a través de subsidios en dinero, pudiendo emplearse en gastos corrientes de la organización política o para la campaña electoral, y son básicamente las que regían en el pasado.

Las políticas distributivas indirectas tienen su mayor relevancia en el tiempo libre en los medios de difusión electromagnéticos, donde hoy aún está el grueso del gasto de campaña electoral. Estas políticas pueden cruzarse también con subsidios que incluyan aportes para publicar programas políticos o de gobierno, biografías, listas de candidatos, en periódicos de circulación nacional o local, o hasta en panfletería. Las políticas regulatorias tendrán impacto si el marco normativo existente conduce a las organizaciones políticas a reportar ingresos, gastos, los tiempos de la campaña, la certificación del origen de los fondos, ajustando todo a posibles sanciones e incentivos. Estas últimas demandan un marco normativo sólido, pero también organizaciones políticas responsables y con cierta madurez institucional.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia