Columnistas

Fútbol, condecoraciones y colonialismos

La Razón / Esteban Ticona

01:44 / 30 de marzo de 2013

Las sociedades contemporáneas han sido atravesadas en su vida cotidiana por un deporte que se ha popularizado y extendido por todo el mundo. Me refiero naturalmente al fútbol, actividad originaria de Inglaterra. La institución que maneja esta actividad  a nivel mundial es la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), una gran empresa privada transnacional que mueve millones y millones de dólares. Posiblemente la FIFA sea el gran reproductor del capitalismo, cuyo accionar se cuestiona muy poco, a pesar de los escándalos que la rodean. Esta compañía auspicia grandes espectáculos, como el campeonato mundial de fútbol. Bolivia, a través de la Federación Boliviana de Fútbol, es parte de ese espectáculo capitalista. Uno de los actores de estos entretenimientos es el jugador, una suerte de gladiador moderno, pero que a la vez puede ser un gran empresario.

Es lamentable que muchas autoridades nacionales hayan entrado en ese juego mediático de contribuir al capitalismo del juego. No otra cosa son las condecoraciones realizadas al jugador brasileño Ronaldinho Gaúcho, galardonado con la medalla al mérito por el presidente Evo Morales en Sucre en 2012. Jugador que fue recientemente condecorado de nueva cuenta por el gobernador de La Paz, César Cocarico, quien además le obsequió un poncho ch’uspa y un lluch’u. Y como si esto fuera poco, el jugador de Strongest Jair Torrico, antes de iniciarse el partido en Brasil, casi se hinca ante Ronaldinho, haciendo reverencias como diciéndole “yo soy tu pongo”, “tú eres mi rey...”. ¿Cómo interpretar estas actitudes? Son simplemente prácticas del colonizado, que manifiesta sumisión total, reverencia y una profunda pérdida de autoestima, frente a un jugador supuestamente estrella. Además ¿qué ha hecho Ronaldinho por Bolivia para ser condecorado? ¿Por qué tenemos que chauchitar los galardones a un empresario-futbolista construido por los medios de comunicación?

No podía creer una actitud similar de parte del presidente Morales, hasta antes de ver fotografías publicadas por diferentes medios, en las que se lo puede observar buscando al jugador Lionel Messi de Argentina, que se encontraba en los camerinos, después del partido con Bolivia, para obsequiarle un poncho tarabuqueño a cambio de la camiseta (Nº 10) del jugador. No es posible que el Presidente del Estado se haya rebajado tanto, buscando a un futbolista que siempre habló mal de Bolivia, con frases que repite siempre como “es terrible jugar aquí (en La Paz)”, que le duele su cabecita…; en fin, que es una manera muy sutil de decir que no se puede jugar en la altura de la sede de gobierno.

Entonces, ¿cómo es posible que nuestro Presidente haya ido a buscar a este personaje hasta los camerinos para galardonarlo? ¿Dónde estaba la gente que lo asesora, su personal de protocolo, para persuadirle de esta medida? Menos mal que no se consumó la condecoración oficial a Messi que se comentaba en días previos al partido. Después de ver todas estas actitudes, cabe preguntarse ¿qué fútbol tenemos? Mentalmente colonizados, arrastrándonos y casi hincándonos ante los jugadores extranjeros que desprecian Bolivia. Nunca habrá futbol boliviano mientras tengamos un director técnico “chochito” que nos habla bonito pero de puras mentiras. La idea de que el fútbol  contribuye a configurar una identidad propia es una absoluta ficción, porque simplemente somos pinches imitadores de gente que desprecia a nuestro país. Mientras permitamos que haya alcohol en medio del deporte, jamás seremos sanos en mente y cuerpo. Ma qawqha jilatanakaxa, uka piluta mat’aqirinakaruxa, wiraxuchakaspasa ukham uñkatapxi,  ukaxa janiwa akch’as walikiti, ¿janich ukhama?

Es aymara boliviano,  docente en la UMSA.

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