Columnistas

La Gran Guerra sigue viva

Todavía no hay un acuerdo global sobre el origen de la Primera Guerra Mundial

La Razón (Edición Impresa) / Guillermo Altares

00:24 / 22 de febrero de 2014

El año 2014 ha nacido mirando hacia el pasado, hacia 1914, cuando Europa comprobó que el Siglo de las Luces, la revolución tecnológica de la modernidad, la esperanza y la confianza en el futuro podían quedar destrozados en la gran carnicería de la Primera Guerra Mundial. El conflicto estalló en el verano de hace un siglo, unas semanas después del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, el 28 de junio en Sarajevo. Pocas conmemoraciones históricas han provocado un aluvión similar de novedades editoriales y un debate tan profundo. La Primera Guerra Mundial es el conflicto más influyente, sobre todo para Europa, incluso más que la segunda, pero el problema está en que todavía no hay un acuerdo global sobre su origen.

Varios periódicos europeos han dedicado un especial al centenario de este conflicto, cuyas huellas pueden verse en muchos aspectos de la actualidad. Más allá de las fronteras europeas y de Oriente Próximo, profundamente marcadas por el resultado de aquella contienda que acabó con la desaparición de los imperios Austrohúngaro y Otomano, la técnica se convirtió en un elemento esencial de las guerras, el reclutamiento forzoso se generalizó, el movimiento obrero se hizo fuerte, estalló el movimiento de emancipación de la mujer y también el pacifismo.

Conocida como la Gran Guerra hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial, aún más grande, movilizó a 70 millones de soldados y mató a unos 9 millones de combatientes. Somme o Verdún se cuentan entre las batallas más sangrientas de la Historia. Fue también la primera guerra en la que se utilizaron armas químicas y los avances del progreso y de la ciencia dieron lugar al desarrollo de una industria militar y armamentística. Pero la Gran Guerra fue grande por otros muchos motivos. Se implantó un nuevo equilibrio político, cayeron imperios, de los que surgieron nuevos Estados, y desaparecieron tres dinastías. La Alemania derrotada y humillada en Versalles acabaría por convertirse en la Alemania nazi. Y no hay que olvidar que la Revolución Soviética forma parte de la Primera Guerra Mundial.

Pero, por encima de todo, hay un factor que nos conecta directamente con lo ocurrido en 1914: ¿Por qué? El historiador Christopher Clark, autor del influyente ensayo Los sonámbulos  sobre el arranque del conflicto, reflexiona sobre las causas que motivaron el estallido de la Primera Guerra Mundial, que son todavía, 100 años después, objeto de un encendido debate político e historiográfico. “En los últimos años, las afinidades se acumulan. Es ya casi un tópico decir que el mundo en el que vivimos se parece cada vez más al de 1914”, escribe Clark, quien evita lo que llama paralelismos fáciles pero deja muchas preguntas inquietantes sobre la mesa. Hablar de 1914 es hablar de 2014: quizás la única respuesta segura.

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