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Grecia inquieta

Si no llegan a un acuerdo hasta fin de mes, Grecia tendría que declararse en cesación de pagos

La Razón (Edición Impresa) / Armando Álvarez

00:00 / 21 de junio de 2015

Las negociaciones que por cuatro meses mantuvieron el Gobierno griego y sus principales acreedores —el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE), denominados la troika— para extender y acceder a los recursos disponibles del programa de rescate que le fue otorgado en 2010 y 2012 por un total de 240.000 millones de euros, llegaron a un punto muerto, según fue confirmado por ambas partes al iniciar la semana que concluye.

El anunció generó desconfianza en los inversionistas, quienes han optado por deshacerse de sus inversiones en bonos soberanos emitidos por países de la Unión Europea cuyos bancos centrales han aplicado medidas de ajuste fiscal para equilibrar sus finanzas públicas y reducir el elevado endeudamiento público que mantienen, como es el caso de los bonos de España, Italia y Portugal.

El plazo para acceder a los recursos disponibles del plan de rescate que le fue otorgado a Grecia vencía originalmente en febrero, pero el nuevo Gobierno heleno, que asumió el poder a fines de enero, logró extender la fecha de vencimiento para fines de junio. Desde entonces las partes no han podido llegar a un acuerdo que permita a Grecia acceder a los fondos aún disponibles de dicho plan por aproximadamente $us 10.200 millones y con la posibilidad de acceder a otros recursos adicionales. Grecia debe pagar a fines de junio $us 1.740 millones al FMI y en los siguientes meses más de $us 6.800 millones a otros acreedores, recursos que no dispone si no accede a los fondos disponibles del plan de rescate.

Tras varios años de déficit fiscal,  Grecia ha acumulado una deuda pública equivalente al 180% de su PIB, a pesar de la quita que obtuvo como parte del plan de rescate, el cual comprendió también para una parte de esa deuda una extensión del plazo de pago de 15 a 30 años y reducciones importantes en las tasas de interés. Para pagar esa abultada deuda Grecia requiere generar superávit fiscal, lo que implica aumentar sus ingresos y reducir sus gastos y una nueva reestructuración fiscal. Los acreedores estarían dispuestos a reestructurar la deuda en el futuro siempre que las partes acuerden un paquete de medidas que hagan sostenibles a largo plazo las finanzas públicas del país. Y es justamente en este punto donde las partes no han llegado a un acuerdo. El Gobierno griego considera que el plan presentado a los acreedores no es posible mejorarlo tomando en cuenta que las medidas de austeridad implementadas por la anterior administración para acceder al plan de rescate han generado una fuerte contracción económica y un desempleo del 26%. A su vez, los acreedores consideran que ese plan es insuficiente para generar un superávit fiscal sostenible en el tiempo.

Si las partes no llegan a un acuerdo antes de fines de mes, Grecia tendría que declararse en cesación de pagos, lo que generaría en el inmediato plazo un clima de desconfianza que podría ocasionar la salida de capitales de la eurozona, elevando así el costo de financiamiento de España, Italia, Portugal y de otros países de la zona cuyas economías están débiles; así como la posible salida de Grecia de la eurozona e incluso de la Unión Europea.

Ante este complejo escenario, los jefes de Estado o de gobierno de los 19 países que conforman la eurozona mantendrán una reunión de emergencia en la semana que comienza. El futuro de Grecia, de la economía de la eurozona y del comportamiento de los mercados puede depender de las determinaciones que se vayan a tomar en esa reunión. 

Es analista económico y financiero.

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