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Grupo de mamás

El ‘grupo de padres’ en WhatsApp se puede convertir en un ‘arma letal’ contra los profesores y los niños

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

00:01 / 28 de abril de 2016

No tengo dudas sobre la utilidad de las redes sociales, y concretamente del WhatsApp, pero tampoco me quedan dudas de que la mayoría de las veces le damos un pésimo uso. Hace unos días, durante 40 minutos escuché cómo una mamá asediaba a su hijo de nueve años al recriminarle lo mal que hace las tareas, lo mal que se porta con la profesora de lenguaje, lo mucho que gasta en el recreo y la escasez de “caritas felices” en su carpeta, sobre todo en comparación con su compañerito Luis, cuya mamá pasó las fotos de la montonera de sellitos en el WhatsApp del grupo de padres.

El niño no hablaba, mantenía la mirada baja, mientras su progenitora perfectamente adiestrada en el manejo de su celular para recibir y mandar mensajes, fotos, y comentarios, no paraba de hablar. En su entrenamiento de conversación “índice-pulgar” no necesita escuchar o esperar respuesta a sus reclamos. En la charla electrónica grupal cada quien escribe aquello que desea decir ese momento, no faltará quien le responda, sin importar la pertinencia o el orden lógico. Así se inicia la sarta de comentarios: “No me gusta el profesor de dibujo”. “La de sociales les da demasiada tarea”. “¿Se enteraron que Moniquita no tiene uniforme de educación física?”. “Es que la pobre tiene una madre muy descuidada”. “Tiempo no le falta para pintarse sus uñas. ¿La vieron?”.

Los padres han encontrado en sus grupos de WhatsApp el pasillo virtual para reemplazar sus corrillos en las puertas del colegio. Desde allí controlan todo lo que pasa en el aula y fuera de ella. “¿Alguien puede pasarme la tarea de matemáticas para mañana? Mi hija no ha copiado el ejercicio de la pizarra”. Inmediatamente alguien le pasa el ejercicio y la respuesta. La hijita que no copió la tarea queda libre, porque su obligación ya la asumió su papá o su mamá. Una lección para que no haga suya ninguna responsabilidad, desde ahora y para el resto de su vida. En la red fácilmente se siembran dudas: “¿Compraron el material de la profe de arte?”. “Primero que explique para qué quiere cuatro hojas eva. ¿No será su negocio no?”. De esa manera, el “grupo de papás” se convierte en un “arma letal” contra los profesores, y en definitiva, contra los niños.

El correo entre papás podría ser una gran herramienta de comunicación. Se podría mejorar su uso escribiendo lo que es verdaderamente útil para el buen desempeño de los alumnos y los maestros, no para destruirlos; evitando quitar responsabilidad a los niños realizando sus tareas; cuidando que el contenido de los mensajes no atente contra la privacidad de ninguno de los miembros de la comunidad educativa. Y que ante el mal uso de este medio, no nos callemos, que seamos capaces de decirlo, de mostrar disconformidad, como una manera de alentar la mejor comunicación entre padres, maestros, niñas y niños.

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