Columnistas

Hacerse a los giles

La Razón / Julieta Paredes Carvajal

00:00 / 30 de diciembre de 2012

Por supuesto que un proceso es todo un movimiento dentro del cual se suceden muchos hechos, acciones y actitudes; claro es que entonces este proceso va estar plagado de contradicciones y muy lejos de purezas que hablan de ángeles y no humanos, que construir es saber que existen muchos caminos que transitar y desechar, y que finalmente es un camino en el que vamos construyendo nuestros sueños de país, todo eso es cierto; pero también es cierto que las decisiones que en medio de este camino se vayan tomando son fundamentales para saber el contenido que toma el proceso de cambio, este proceso que defendemos y que es nuestro, remarco este último aspecto del proceso para dimensionar las responsabilidades que en éste tiene el Gobierno.

Hacerse el gil no sirve para poder profundizar las tareas revolucionarias que Bolivia necesita, no se puede decir corruptos cuando vos mismo eres corrupto. Para construir un vivir bien con todas y todos quienes habitamos estas tierras, necesitamos trabajar para sacar lo mejor de nosotras y nosotros ¿Por qué digo esto? Pues porque me parece necesario e imprescindible reflexionar sobre las reacciones y respuestas que desde el Ejecutivo y sus ministros se han venido dando a las denuncias y evidencias de la corrupción, y las redes de corrupción en las que están implicados y descubiertos gente que hace mucho rato está en el Gobierno.

No puede ser que en vez de dar cuenta del por qué esta corrupción se campeo impunemente todo este tiempo, los ministros interpelados, por un lado, se dediquen a decir que la oposición también es corrupta o que la oposición también se calló, ¿qué nos están diciendo con esto? Simple y llanamente que esa sería la forma como todos los gobiernos gobiernan. Mencionar cómo de corruptos fueron los neoliberales y que quienes hoy denuncian antes se callaron la corrupción es querer tapar el sol con un fósforo. ¡Claro que el sistema es así de corrupto, explotador, machista, racista y homofóbico! ¡Claro que hoy la llamada oposición se ríe porque de esta manera es como ellos y ellas se reflejan cual espejo en las acciones del actual Gobierno! Este Gobierno que dice ser el gobierno del pueblo o por lo menos un gobierno sustentado por las organizaciones del pueblo.

¿Qué tiene que ver este descubrimiento de corrupción con que los   neoliberales eran o son también corruptos? Nada, nada tiene que ver. ¿Qué tiene que ver eso con la vergüenza que deberían sentir los que hoy están en el Gobierno? ¿Es que algunos ministros y ministras creen que estar en el poder significaba estar en un concurso de corrupciones? ¿Y que estar en segundo puesto de corrupción significa garantizar el proceso de cambio? Deberían estar profundamente avergonzados y hacer reuniones de gabinete para en principio autocriticarse, empezando por el hermano Presidente, ¿qué pasó para que eso sucediera en sus narices?

Este próximo año necesitamos concretar los sueños que tenemos, ya no hay espacios para complicidades. Es necesario que los y las compañeras que están en el Gobierno no se hagan a los giles y hablen, denuncien, no tengan miedo a criticar y proponer.

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