Columnistas

Hambre y derroche

El hambre y la obesidad son resultado  de un sistema de producción basado en el mercantilismo

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

00:02 / 11 de diciembre de 2014

Qué hace un pollo entero, listo para ser cocinado tirado en la acera? Muchas explicaciones podrían intentar disculpar a quien desecha tanta comida, pero se impone la duda: ¿era necesario comprar para no comer? En las bolsas que la gente deja para que las recoja el carro basurero se descubren lechugas, tomates, zapallos, paltas... Alguien compró esa verdura para no utilizarla, fueron a parar a la basura en sus propios envases, se convirtieron en alimentos que se botan. No debería ser tan fácil desechar esa comida, no es buen signo. Es la resignación o el sometimiento al consumismo extremo, en el que unos comen hasta enfermarse y otros se enferman porque no tienen nada que comer.

En el mundo 805 millones de personas padecen hambre, mientras que 2.000 millones sufren de sobrepeso. El problema no es la falta de alimentos, sino su distribución desigual. El informe 2014 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) da cuenta de que el 21% de los habitantes de Bolivia, más de 2 millones de personas, padecen hambre por la falta de alimentos y por la carencia de dinero para comprarlos. Es decir que el derecho a la alimentación señalado en el Art. 16 de la Constitución Política del Estado no se cumple. Del otro lado de la moneda está el 19% de la población adulta que padece de obesidad y también sufre de mala alimentación.

Ambos problemas de malnutrición, el hambre y la obesidad, son resultado  de un sistema de producción basado en el mercantilismo, que solo responde a los intereses económicos de la industria agroalimentaria donde el objetivo no es alimentar a la población de forma saludable, sino producir al más bajo costo posible. Esto significa aumentar el uso de colorantes, edulcorantes, preservantes, fertilizantes y químicos. Las consecuencias se reflejan en enfermedades como la obesidad, diabetes, alergias, problemas con el colesterol, y son las familias de menores recursos quienes terminan sufriendo en mayor escala las consecuencias.

Los niños están adquiriendo malos hábitos alimenticios incentivados por la publicidad de comida chatarra, especialmente dirigida a ellos. Una medida de protección podría ser limitar los mensajes que promueven el consumo de este tipo de alimentos en la población infantil.

Entre las políticas que han dado resultados positivos para la erradicación del hambre está la compra de la producción de los agricultores familiares por parte del Estado para dar de comer a los que tienen hambre. Quien deja un pollo entero en la basura y quien recoge los desechos de los basureros son la evidencia de una sociedad desigual. Hambre y derroche merecen ser erradicados.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia