Columnistas

Heroína de San Francisco

Rosario Anaya se convirtió en la voz de los latinos en EEUU, exigiendo igualdad de derechos

La Razón (Edición Impresa) / Osvaldo Villazón

00:01 / 18 de agosto de 2015

Durante la segunda administración del presidente Johnson se crearon en todo Estados Unidos diversos programas y proyectos para combatir la pobreza que castigaba a la gente de color, incluyendo a los latinos y a nuevos inmigrantes que acababan de cantar victoria con los decretos sobre derechos humanos y el derecho equitativo al voto. La ciudad de San Francisco, enclavada en el estado dorado de California (que en otros tiempos era la meta de los buscadores de oro), se convirtió en el principal refugio de quienes tenían sed de justicia social, de encontrar trabajo y lograr una educación superior.

Es ahí donde emerge la figura de una joven mujer boliviana, con el temple de una digna descendiente de las luchadoras cochabambinas de la Coronilla. Rosario Anaya, con un flamante título en Administración, encontró su destino al darse cuenta de la necesidad de miles de latinos desorientados en Estados Unidos que necesitaban de una guía profunda para ser parte del nuevo sistema que prometía solvencia económica para jóvenes y desempleados. En esta cruzada, Anaya no solo logró ser parte de aquel movimiento, al integrarse a las directivas de obreros y dirigentes, en su mayoría mexico-americanos; sino que además, con tenacidad y sin importarle la poca remuneración del trabajo comunitario y casi voluntario, logró consolidarse al frente de un instituto que ofrece clases gratuitas y que tiene acuerdos con el sector privado para garantizar la provisión de empleos, desde construcción hasta trabajos profesionales.

Así comenzó el crecimiento de una comunidad latina renovada. Miles de jóvenes sin esperanzas encontraron en Mission Language and Vocational School su sendero hacia la prosperidad que se había logrado con los planes federales. Pero sus esfuerzos fueron más allá de lo previsto. Sus ojos se inclinaron en dar incentivos y luchar por los derechos de los campesinos que en los campos agrícolas sufrían atropellos y abusos. Se convirtió en aliada del legendario líder sindical César Chávez, a quien enviaba alimentos para los trabajadores en huelga. Puso en el mapa político a los primeros líderes en gritar por una reforma migratoria. Recibió a Hubert Humphrey, vicepresidente de Johnson, quien llegó desde Washington para observar en 1968 el éxito de quienes como Anaya trabajaban para aquella escuela convertida en un ícono y ejemplo a nivel nacional.

Por su conocimiento y anhelo por encontrar justicia social, fue nombrada en 1973 directora ejecutiva de la institución antes mencionada, y muy pronto se convirtió en la voz de los latinos, exigiendo igualdad de derechos. La prueba de fuego para Anaya llegó en 1978, cuando, presionada por activistas y padres de familia, se postuló a uno de los puestos del Directorio Escolar de la ciudad, ganando el lugar por amplio margen, logrando así ser la primera mujer latina en la historia de San Francisco en obtener un cargo electoral. En 1982 fue elegida presidente del Directorio Escolar. Su figura se agigantó al pasar los años, con luchas y reconocimientos de varias generaciones. Logró la instauración de la estatua de Simón Bolívar al frente de la Alcaldía, recibiendo por ello una alta condecoración venezolana.

Hoy la comunidad boliviana en San Francisco se une al sentimiento expresado por el alcalde, Edwin Lee, quien en un comunicado informó sobre la repentina muerte de Rosario Anaya, víctima de un cáncer agresivo, dejando un gran vacío y una gran desolación, por cuanto se pierde a una campeona para el Distrito Latino y a una luchadora por más de 45 años al servicio desinteresado de la comunidad.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia