Columnistas

Hidrovías en el TIPNIS

Para llegar a las comunidades del TIPNIS son mucho más efectivas las vías fluviales que las terrestres.

La Razón (Edición Impresa) / Wolf Rolón Roth

00:14 / 17 de agosto de 2017

Resulta evidente que las comunidades del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) requieren educación, salud y servicios básicos. Pero para llegar a ellas son mucho más efectivas las vías fluviales que las terrestres, ya que casi todas las comunidades indígenas están situadas en la orilla o las cercanías de los ríos Isiboro, Ichoa y Sécure; un área temporalmente inundable interconectada por vías de agua. El TIPNIS es parte de una región surcada por ríos, lagos, arroyos y canales que constituyen un enorme recurso hídrico al ser una zona de alta pluviosidad.

La interconexión entre las ciudades de Cochabamba y Trinidad debería ser bimodal, a través de la carretera a Puerto Villarroel y el transporte fluvial vía Ichilo-Mamoré a Puerto Ganadero, que está conectado por carretera a Trinidad. Actualmente miles de toneladas de carga se mueven por vía fluvial desde Puerto Villarroel a Trinidad y Guayaramerín, incluyendo enormes cisternas que transportan combustible. Ésta es una realidad hoy, pese a la carencia de infraestructura de puertos adecuados, sin servicios de dragado ni vigilancia de escollos. Con inversiones en estos rubros, más un mejoramiento de las vías hídricas a través de canales en los lugares en los que se acercan las curvas del río, se podría acortar los tramos para lograr eficiencia en tiempo y costos.

El transporte fluvial tiene además un mayor rendimiento energético comparado con el terrestre, ya que un caballo de fuerza motriz moviliza cinco toneladas por barco en comparación a 0,2 toneladas por camión. El costo de mantenimiento de vías fluviales (puertos, canales interconectores, sacapalos, dragados) es menor con respecto a las carreteras, y mucho más bajo tratándose de vías asfaltadas en áreas de inundación temporal.

Las vías fluviales no solo son una oportunidad para unir una enorme región de Bolivia (Cochabamba, Beni y Pando), sino de América del Sur, como lo demostró una expedición que entre 1979 y 1981 navegó desde la Isla Margarita en el Caribe hasta Buenos Aires, a través de los ríos Orinoco, Casiquiare, Negro, Amazonas, Madeira, Iténez (Guaporé), Paraguay, Paraná y Río de la Plata.

La Fuerza Naval Boliviana ha desarrollado estudios para la navegación de varias cuencas, dos cobran hoy una gran importancia: el eje Ichilo-Mamoré, que puede unir Cochabamba y Trinidad, además de vincularlas a Guayaramerín y Porto Velho para salir al Atlántico (con obras que viabilicen el paso en la zona de cachuelas o saltos de agua); y la del río Paraguay-Paraná por la que circula carga desde Puerto Quijarro, la cual permitiría un gran desarrollo de Puerto Busch, ya que sale al Atlántico por el Río de la Plata.

Si conociéramos mejor nuestros recursos para usar a nuestro favor las ventajas que nos da la naturaleza entenderíamos que la carretera entre Cochabamba y Trinidad ya existe. Lo que falta es mejorarla para que un flujo de embarcaciones comunique comunidades, ciudades, pueblos, parques y territorios indígenas a través de afluentes y canales, consolidando su integración y desarrollo. Sería una obra ejemplar de respeto a las zonas de alto valor de conservación.

Siendo la vía fluvial una alternativa real para integrar y desarrollar las comunidades del TIPNIS, es innegable que construir una carretera destruyendo este corredor ecológico responde a intereses ajenos a los de sus habitantes tradicionales.

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