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Homenaje al primer guerrillero sudamericano

Han pasado dos siglos desde entonces, y los paceños continuamos entregando nuestra sangre por una vida mejor, para poder vivir bien con amor, justicia e igualdad.

La Razón (Edición Impresa) / Flavio Iturri Arias / La Paz

00:00 / 27 de marzo de 2016

Dentro del calendario histórico de nuestro continente duerme la historia de grandes paladines que ofrendaron sus vidas por la soñada libertad de esta parte de América, especialmente de Bolivia, Argentina y Perú, hermanados por la historia. Entre varios otros, Ildefonso Escolástico de las Muñecas Alurralde, Juan Crisóstomo Esquivel, Santos Pariamo, Miguel Fermin de Aparicio y centenares ciudadanos patriotas-anónimos que entregaron su sangre y sus vidas en pro de la libertad que hoy disfrutamos, pero divididos en países.

Los paceños hemos olvidado el legado de Ildefonso Escolástico de las Muñecas Alurralde y hemos dejado pasar dos siglos sin rendirle tributo alguno a este mártir que dio nombre y libertad a nuestra América. Debemos, por tanto, trabajar para dar a hacer conocer su obra en las 20 provincias paceñas, así como también en nuestra ínclita ciudad capital, La Paz. Rindiéndole un justo homenaje no solo con un busto que evoque la personalidad de ese talentoso guerrillero de la independencia americana, quien, en la población de Ayata un 15 de agosto de 1815, presentó su célebre programa contra los tributos impuestos por la corona española.

Un año después, el 8 de mayo de 1816, Ildefonso Muñecas fue inmolado por el régimen colonial contra el que había luchado gran parte de su vida.

Han pasado dos siglos desde entonces, y los paceños continuamos entregando nuestra sangre por una vida mejor, para poder vivir bien con amor, justicia e igualdad. Pero lamentablemente seguimos postergados, en especial los valles paceños, como la provincia Muñecas; esto pese a su inmensa riqueza, natural y mineral, que en sus entrañas no solo posee oro, plata, estaño y otros minerales como el uranio. En lugar de aprovechar las bendiciones de esta tierra de manera sustentable, las peleas internas entre los hermanos de esta provincia continúan.

Ojalá no lleguemos a extremos incivilizados como en los casos de Ayata, Camata, Aucapata, Chuma y Tacacoma, por conflictos limítrofes. Deberíamos demostrar al mundo litigante que los problemas internos se los resuelve dialogando, como verdaderos hermanos; y que la riqueza del metal amarillo no sea un motivo de discordias. Dios nos entregó grandes recursos (mineros, agrícolas y ganaderos, entre otros), así como el sol y el agua que goza la humanidad. América debería usar una sola identidad y una sola moneda.

Las 20 provincias de La Paz, incluida la capital administrativa, deberían recordar no solo el Bicentenario de la independencia del país, sino también rendir honores militares a los manes de la libertad en el aniversario de los 200 años de su muerte y el fin de la republiqueta Larecaja.

Para tal efecto las secretarías municipales de Culturas, Patrimonio y Medio Ambiente de los municipios de Chuma, Ayata, Aucapata, junto a la Alcaldía de La Paz, deberían programar homenajes póstumos en su honor, invitando a las organizaciones cívicas, educativas, administrativas y políticas para que se sumen en estos festejos; así como también en favor del progreso y la paz de nuestra región, poniendo de una buena vez en práctica la premisa que nos enseña nuestro escudo departamental: “Los discordes en concordia en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria”.

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