Columnistas

III Censo Agropecuario

El censo es una gran oportunidad para tener datos actualizados sobre la producción agropecuaria del país

La Razón / Lorenzo SolIz Tito

01:20 / 12 de junio de 2013

La semana pasada se llevó a cabo la prueba piloto del III Censo Agropecuario en tres municipios de Bolivia: Soracachi, Pampa Grande y San Borja. Los resultados de esta prueba deben servir, sobre todo, para ajustar y mejorar aquellos aspectos que lo requieren: las preguntas de las dos boletas; las estrategias de comunicación, difusión y sensibilización (especialmente a las y los productores); mecanismos y estrategias para movilización de las autoridades y los diversos actores implicados; capacitación de encuestadores y supervisores, etcétera.

En los poco más de 80 días que quedan para el inicio del censo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y las autoridades implicadas deberán hacer los ajustes necesarios. Incluso se podría pensar en la conformación de un comité municipal del censo, con la participación de los diversos actores presentes en cada municipio, que contribuya en esta tarea.

Lastimosamente, las primeras voces que hemos escuchado tras la prueba piloto son exitistas de un lado, de que todo está bien, y voces impugnadoras y negativas, del otro. Debemos tener la capacidad de mirar más allá, mirar el censo mismo, que es una gran oportunidad después de tres décadas de contar con información actualizada sobre la realidad de la producción agropecuaria del país.

Recientemente, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras  ha publicado el Compedio Agropecuario (MDRyT, 2012) (gran esfuerzo que hay valorar) y allí establece que a nivel nacional en la campaña agrícola 2009/2010 la superficie cultivada fue de 2,7 millones de hectáreas (ha), de éstas, el 66% estarían en Santa Cruz, datos que difieren de otra fuente oficial, más optimista. Unas 70.000 unidades productivas siembran quinua y la superficie en los últimos tres años fluctuó entre 63.000 a 69.000 ha, que difiere de las 100.000 que se dijo hace unos meses.

Otros datos oficiales daban cuenta que hasta 2007 se cultivaban unos 2,5 millones de ha en el país, de las que 1,4 millones correspondía a los pequeños productores campesinos, indígenas y originarios del occidente y oriente para la producción de alimentos (cereales, frutas, tubérculos y hortalizas) y 1,1 millones estaban destinadas a la producción de cultivos industriales empresariales (soya, algodón, sorgo y otros) (MDRAMA, 2007). ¿Cuál será la situación actual?

Según el INE, en 1970 el sector agropecuario aportaba al PIB con el 20%; en el 2000, con el 14%; y en 2012 el aporte no llegó al 10%, datos diferentes a los manejados por otras instituciones y autoridades públicas. El PIB per cápita en el país en 2012 fue de $us 2.232. Un estudio reciente de CIPCA (en imprenta) realizado en 30 municipios del país da cuenta que el ingreso familiar anual asciende, en promedio, a $us 3.450 ($us 700 per cápita año) y el 81% de este ingreso proviene de actividades agropecuarias.

Éstos son sólo algunos ejemplos de datos y estudios diversos y hasta contradictorios sobre la problemática productiva del país. El censo será una oportunidad para contar con información actualizada y útil para proyectar a Bolivia en la próxima década en esta materia. Esa es la importancia mayor del censo agropecuario.

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