Columnistas

La IX marcha empieza debilitada

Cómo terminará esta nueva protesta si hasta hoy no hubo ni una sola señal de acercamiento

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

01:15 / 24 de abril de 2012

Si se cumple lo anunciado, mañana se inicia la llamada IX Marcha Indígena en Defensa del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure). Comienza un periplo al que nos habíamos acostumbrado el año pasado durante 65 días, el tiempo que duró la anterior movilización en resguardo de la reserva natural ubicada entre Cochabamba y Beni.

La fecha, 25, y el lugar, Chaparina, son emblemáticos; no han surgido de la casualidad en la reunión de corregidores del TIPNIS del 19 de marzo: el 25 de septiembre de 2011, decenas de policías reprimieron con violencia a los indígenas en Chaparina. Un homenaje a las víctimas de la agresión estatal.

Han pasado siete meses desde ese fatídico día, sin evolución de un problema que parecía estar resuelto con la Ley 180, que estableció la intangibilidad del parque, corazón por el cual el Gobierno todavía pretende construir la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Luego devino la marcha del Consejo Indígena del Sur (Conisur), cuya demanda a favor de la vía y el resultado de la protesta, la Ley 222, que estableció la “consulta previa” para la obra, complicó el asunto.

Así, entre marcha y contramarcha, ley y contraley, y discursos ambientalistas y desarrollistas, la rutina conflictiva (hoy paro de 48 horas de la Central Obrera Boliviana y la movilización indefinida de los médicos) cobra un leve desvío en la atención pública: ahora todo apunta a Chaparina, el lugar de inicio de la nueva movilización indígena. Allí ya están desplazados medios de información y organizaciones no gubernamentales que apoyan logísticamente la marcha.

Ante esa situación, uno se pregunta cómo terminará esta nueva protesta si hasta hoy no hubo ni una sola señal de acercamiento entre las partes en conflicto, la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) y la administración de Evo Morales. Mientras la primera considera que la consulta es extemporánea y debe anularse la Ley 222, la segunda dice que los indígenas rechazan su derecho a la consulta. Nada más.

Mientras el Gobierno, acompañado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), está en afanes de desarrollar la consulta en 68 comunidades del TIPNIS (inicialmente prevista para entre el 10 de mayo y 10 de junio), la marcha, sin dar aún un paso adelante, está incólume, como en estas mismas circunstancias el año pasado. Sin embargo, yo tengo mis dudas, y las expresé antes.

En 2011 hubo, siquiera, diálogo frustrado y un pliego por resolver. Buena parte del país estaba en contra del Gobierno y su afán desarrollista, los liderazgos indígenas tenían un aura casi angelical y la torpeza de Chaparina le había dado un fuerte impulso a las pretensiones de la movilización. Ahora, hay roces en la dirigencia (Fernando Vargas expuso en Animal Político de La Razón que Adolfo Chávez “metió la pata” al firmar un pacto con el gobernador Rubén Costas), el juramento de la dirigente de mujeres indígenas Justa Cabrera como subalcaldesa de Percy Fernández ha generado fisuras en el movimiento, y el Gobierno hizo su parte con la firma de acuerdos con algunas organizaciones aliadas a la Cidob.

¿Servirá ahora la estrategia de no dialogar y buscar en el camino respaldo social y de colectivos urbanos? Es una apuesta complicada, considerando que el Gobierno está en mejor posición política que el año pasado. La marcha en puertas comienza debilitada, aunque es posible que los medios, por cómo se comportaron en este caso, puedan ayudarla a crecer políticamente.

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