Columnistas

Iberoamérica: ambición y futuro

El acervo de las Cumbres Iberoamericanas desde su génesis, en 1991, es ciertamente excepcional

La Razón / Angel Vázquez Díaz de Tuesta

01:54 / 17 de noviembre de 2012

Los días 16 y 17 de noviembre se celebra, en la ciudad andaluza de Cádiz, la XXII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, bajo el lema “Una relación renovada en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz”. Se trata así de aprovechar el bicentenario de esa memorable Constitución, redactada conjuntamente por europeos y americanos, para dar un nuevo impulso a la Comunidad Iberoamericana de Naciones. Los principios y valores plasmados de forma innovadora en aquel ambicioso texto, que sentó las bases del moderno constitucionalismo en ambos hemisferios, son los referentes que nos guían hoy. Principios como la democracia, la libertad de opinión y de prensa, y la soberanía nacional, así como el noble anhelo por forjar una sociedad más justa y progresista, siguen constituyendo valores compartidos de todas las naciones que conforman nuestra Comunidad.

El acervo de las Cumbres Iberoamericanas desde su génesis en 1991, en la Cumbre de Guadalajara (México), es ciertamente excepcional. En su dimensión política, se trata de un foro privilegiado de concertación, una oportunidad única para que los jefes de Estado y de Gobierno interactúen, intercambien opiniones y concreten posiciones que pueden marcar la agenda global. Pero también en el ámbito de la cooperación al desarrollo se ha generado una masa crítica de proyectos, que ha conseguido logros concretos y tangibles, con un impacto real sobre los ciudadanos. Se trata asimismo de una cooperación de una naturaleza novedosa, que ha superado el enfoque tradicional asistencialista, fortaleciendo la cooperación Sur-Sur y triangular en pie de igualdad entre todas las naciones participantes. En la actualidad disponemos de 23 programas, seis proyectos y una iniciativa iberoamericana en el ámbito de la cooperación al desarrollo, entre los que podemos destacar, por mencionar sectores de particular sensibilidad para Bolivia y su Gobierno, el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Personas Jóvenes y Adultas, así como el Programa Iberoamericano del Agua.

Al tratarse de una Comunidad con un fuerte contenido cultural y lingüístico, no debemos olvidar los logros del llamado Espacio Cultural Iberoamericano,  que se ha ido forjando a lo largo de las dos últimas décadas. Entre sus múltiples iniciativas podemos citar, por el particular protagonismo de Bolivia, el Programa Ibermedia, dirigido a fomentar la coproducción y distribución de películas de cine y televisión; y el Programa Iberescena, que promueve el intercambio en el ámbito del Teatro y la Danza, mediante el fomento de programas transnacionales de formación y de coproducciones. Se trata en suma de un ingente esfuerzo por crear una verdadera comunidad de inteligencia, de conocimiento y de talentos, preparada para afrontar los retos del siglo XXI.

Desde el punto de vista político, la Cumbre Iberoamericana de Cádiz tiene lugar en un momento de grandes transformaciones para Iberoamérica por su dinamismo económico, su profundización democrática y los avances en la integración regional. Por este motivo, el encuentro constituye una oportunidad única para dar un impulso renovado a las cumbres y para reforzar la relación entre los países iberoamericanos. La Cumbre de Cádiz persigue fortalecer las herramientas de integración y de cooperación de la Comunidad Iberoamericana, a fin de impulsar su presencia relevante en la economía y las relaciones internacionales, aprovechar las oportunidades que ofrecen sus vínculos privilegiados con otras áreas del mundo, y participar en un proceso de crecimiento conjunto que dé respuesta a los problemas reales de los ciudadanos en materia de bienestar, empleo y cohesión social.

Esta vocación innovadora en lo político, modernizadora en lo económico y progresista en lo social y cultural que caracteriza a la Comunidad Iberoamericana se ve plasmada en la agenda de la Cumbre de Cádiz, que dedica especial atención al fortalecimiento, al diálogo y a la concertación de las políticas de crecimiento económico, para reducir la pobreza, favorecer la igualdad de oportunidades y estimular la creación de empleo. La Cumbre, al igual que hicieron las múltiples reuniones ministeriales que la han precedido, se centra en cuatro grandes ejes: el crecimiento económico al servicio de los ciudadanos; el desarrollo de infraestructuras en los ámbitos del transporte, las telecomunicaciones, la energía y el uso del agua; la promoción de la pequeña y mediana empresa, como motor de crecimiento y generación de empleo; y el fortalecimiento institucional para favorecer el crecimiento económico y la cohesión social. Así, se conforma una agenda al servicio de los ciudadanos, que será tratada por nuestros líderes amistosamente y dentro del espíritu de absoluta igualdad soberana que caracteriza a nuestra Comunidad.

El compromiso de Bolivia con este esfuerzo colectivo merece nuestro aplauso. La XIII Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar los días 14 y 15 de noviembre de 2003 en Santa Cruz de la Sierra, bajo el lema “La inclusión social, motor del desarrollo de la Comunidad Iberoamericana”, sigue constituyendo todo un hito en nuestro proyecto colectivo. Por ello me permito recordar que fue en suelo boliviano donde nuestras máximas autoridades reconocieron solemnemente que “la lucha contra la pobreza es esencial para la promoción y consolidación de la democracia y constituye una responsabilidad común y compartida de nuestros Estados”, a la vez que reiteraron el propósito común de “seguir fortaleciendo la Comunidad Iberoamericana de Naciones como foro de diálogo, de cooperación y de concertación política, profundizando los vínculos históricos y culturales que nos unen, admitiendo, al mismo tiempo, los rasgos propios de cada una de nuestras múltiples identidades que nos permiten reconocernos como una unidad en la diversidad”. Bolivia, gracias a su esfuerzo en pro de una sociedad plural, más justa y equitativa, y sensible como pocas a los valores de la no discriminación, el medio ambiente, la promoción de los pueblos originarios o el desarrollo comunitario, tiene una voz propia que hacer oír en el ámbito de la Comunidad Iberoamericana.

Quiero aprovechar esta tribuna para agradecer a las autoridades bolivianas pasadas y presentes, y muy concretamente al presidente Morales, sus valiosas contribuciones a este esfuerzo colectivo. Gracias a ello se ha logrado realzar el lugar que ocupa Bolivia en el seno de la Comunidad Iberoamericana, así como potenciar el papel de ésta en el mundo. Será con brazos abiertos y con un fraternal abrazo que el rey Juan Carlos I y el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, recibirán al presidente Morales y al canciller Choquehuanca en Cádiz, para tratar en pie de igualdad los desafíos del futuro iberoamericano.

Como declaró recientemente el rey Juan Carlos, “queremos que de Cádiz todos salgamos más unidos como comunidad, mejorando los mecanismos de diálogo entre nosotros e incrementando la interacción y la cooperación entre nuestros gobiernos”. Ello deberá servir para fortalecer nuestra cohesión como Comunidad. En la era de la globalización, debemos ser exigentes con nosotros mismos y desplegar todos nuestros esfuerzos para que la Comunidad Iberoamericana sea un actor de personalidad propia en las relaciones internacionales, capaz de aportar análisis, visión y proyectos a los desafíos del mundo actual.

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