Columnistas

Industrialización de chatarra

Esa chatarra puede ser reconvertida en acero para planchas, construcción y otros usos industriales

La Razón / Pablo Rossell Arce

00:01 / 23 de agosto de 2012

Sabía usted que mientras esperamos que se arregle el lío del Mutún, igual podemos tener industria de acero en Bolivia? Este columnista no lo sabía. La respuesta vino en una entrevista publicada el domingo en El Financiero de La Razón, efectuada al Sr. DinhCong, presidente ejecutivo de la Corporación de origen vietnamita Viet-Han.

En efecto, el Sr. Dinh fue entrevistado por este medio y anunció que su empresa está dispuesta a invertir en el país para producir acero industrializado... a partir de la chatarra que se genera acá. Todos generamos chatarra; no de la clase de la chitochatarra, chatarra de verdad. Nomás que gracias a la tecnología, esa chatarra puede ser reconvertida en acero para planchas, construcción y otros usos industriales.

En Bolivia, la industria del reciclaje está en una situación poco desarrollada; los productos principales de la industria del reciclaje son papel, cartón procesado y botellas de cerveza (eso sí, por millones). Al igual que lo que sucede con la chatarra, mucho de lo que se recicla no se industrializa en el país. Es el caso de las botellas pet; éstas se reciclan para luego ser picadas, lo cual resulta en un insumo que se exporta al Perú, donde se fabrica el producto final, que regresa a Bolivia como... botellas pet.

Según datos del Sr. Dinh, Bolivia exporta 42 mil toneladas de chatarra, para reimportarla como acero industrializado. En ello, se nos van $us 25 millones al año. Una fortuna. Estimaciones previas publicadas en La Razón indican otra cifra. Pero el fondo del asunto sigue igual; estamos perdiendo plata, pues nuestro balance financiero indica que exportamos chatarra e insumos baratos de pet para luego importar acero caro y botellas pet caras. Es cierto, las magnitudes aún no son suficientes para alertar a los guardianes del equilibrio externo. Pero tal vez sí para alertar a los promotores de empleo.

Un estudio reciente, auspiciado por la Embajada de España en nuestro país, indica que aún así de embrionaria como es la industria del reciclaje, lo que se recolecta es insuficiente para la demanda de material en desuso. Ese mismo estudio indica que los gobiernos municipales de las más grandes capitales de departamento han intentado promover programas de reciclaje... sin éxito.

Yo creo que esa falta de éxito no sólo se puede atribuir a los gobiernos municipales: son ellos, los gobiernos departamentales, el Gobierno nacional y la sociedad en conjunto quienes estamos en condiciones de revertir la situación y lograr algún éxito financiero con la industria del reciclaje y un éxito rotundo en el respeto a la naturaleza y en nuestra capacidad de gestionar de una manera menos cochina nuestros residuos.

Ciertamente, quien tiene la sartén por el mango es el Gobierno central, en materia de instrumentos de política exterior, atracción de inversiones (como espera que suceda el Sr. Dinh), además de crédito, infraestructura, recursos, etc. Pero eso no nos impide a nosotros (a usted, a mí, a nuestras vecinas, al Sr. de la tienda, a cualquiera) iniciar con nuestra mínima contribución: separar nuestra basura por componentes. Si somos muy audaces, probablemente nos atreveremos a acercarnos con nuestro material para reciclaje a los centros de acopio que existen en nuestras ciudades.

Algunos creen que esta sencilla tarea sirve para limpiar nuestras conciencias. Yo creo que empezar con una hoja de papel, una sola botella pet (medio kilo de chatarra, si usted quiere) ya ayuda a limpiar el país donde vivimos, lo cual es infinitamente más real que cualquier conciencia sucia que anda por ahí.

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