Columnistas

Insubordinación y constancia…

En las FFAA existen prácticas y mentalidades ancladas en la casta y el privilegio de unos pocos

La Razón (Edición Impresa) / Esteban Ticona Alejo

00:00 / 26 de abril de 2014

La denuncia de suboficiales o sargentos de las Fuerzas Armadas de sentirse discriminados y sobre todo de ser racializados en calidad inferior frente a los oficiales devela un viejo problema oculto al interior de una institución con larga tradición racista, clasista y golpista-autoritaria.

Estos últimos días escuché varias denuncias de los sargentos que no pueden acceder a estudios superiores sea en la Escuela Militar de Ingeniería (EMI) o en la Escuela de Altos Estudios Nacionales (EAEN). Según estos testimonios, los sargentos están anclados a ser solo técnicos superiores y sin ninguna posibilidad de cursar estudios de licenciatura y mucho menos de posgrado en las instituciones nombradas. ¿Estudiar en la EMI, en la EAEN, es sentirse exclusivo, sabiondo o creerse “científico”? Sabemos que no existe ninguna reputación nacional e internacional para estos centros de formación, y tampoco sabemos que allí se realicen investigaciones dignas de mencionarse sobre algún aspecto de nuestra realidad. Se comenta que la EMI y otras instituciones similares reciben solo a los oficiales egresados del Colegio Militar. Si fuera cierta esta denuncia, estaríamos frente a una práctica discriminatoria e incluso ante una forma de racismo académico, que reserva el privilegio de estudiar solo para los oficiales, pero excluye a los suboficiales. Incluso en términos sociológicos nuestros, diríamos que los oficiales y civiles q’aras no quieren que los indios accedan a estudios superiores. ¿Eso no es racismo?

Gracias a la movilización de los sargentos se devela que en las FFAA existen prácticas y mentalidades ancladas en la casta y el privilegio de unos pocos. A estas alturas es preciso preguntarnos, ¿qué rol cumple la Universidad Militar y el Colegio Militar? ¿Repetir reciclamientos sociales jerárquicos sin permitir la movilidad social? La insubordinación de los suboficiales ha abierto un viejo problema racista y por eso genera mucha solidaridad del pueblo, pues los sargentos son parte del pueblo aymara, quechua, guaraní, afro, etc. Este hecho explica por qué las recientes marchas por las calles de la ciudad de La Paz son encabezadas por las autoridades originarias de las comunidades andinas, pues esos sargentos u suboficiales discriminados son hijos de esos lugares.

Las movilizaciones tienen que permitir pensar en soluciones estructurales al problema, como ¿para qué tener tantas instituciones de formación militar?, pues esas universidades e institutos no han podido contribuir en la formación de un perfil propio del militar boliviano. Mientras no exista un solo espacio académico democrático y realmente de formación, seguirán reproduciéndose formas exclusivas de acceso a la educación militar. Hay que buscar la unificación en un solo espacio académico de formación militar seria, apostar por la verdadera carrera militar y sin ninguna restricción.

Escuchamos que existe una propuesta de ley orgánica de las Fuerzas Armadas, ¿se considerará en esa propuesta el cómo las FFAA puedan pensar con “cabeza propia”, porque hasta ahora, a pesar de que se dice que existe una nueva doctrina militar, sus consignas, la vestimenta y todo lo que se refiere a los símbolos y protocolos institucionales siguen siendo foráneas y coloniales. ¿Será que las Fuerzas Armadas seguirán siendo una fuerza bruta e incapaz de apostar por otro rol, como el de fortalecer actividades productivas y de otra índole?

Jichhuranakanxa pallapalla jilata, kullakawa wali arsusipxi, ch’amachañasawa uka sartawinakxa. ¡Jallalla!

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