Columnistas

Inventos indígenas

La Razón / Wolf Rolón Roth

01:26 / 11 de octubre de 2013

Las investigaciones arqueológicas comprueban cada vez con mayor rigor que el continente americano era mucho más poblado antes de nuestra era y hasta unos años previos a la llegada de los conquistadores. Para la arqueología tradicional, los grandes asentamientos humanos estaban ligados a la agricultura en gran escala, y esto siempre se relacionó con los grandes imperios americanos como el azteca, maya o inca. Pero la novedad radica en que los actuales hallazgos encuentran pruebas de asentamientos de grandes poblaciones en la Amazonía, en América del Norte y en la región austral, lo que sugiere formas distintas de manejo del ambiente para conseguir gran cantidad de alimentos.

Las grandes poblaciones precolombinas sugieren además que a la llegada de los conquistadores los nativos no eran más que sociedades destruidas errando por los montes, despavoridas ante la desaparición masiva de sus comunidades por pestes cuyo origen local o foráneo se investiga en la actualidad. Esto pone en entredicho la tradicional versión de que eran pueblos salvajes viviendo como en la prehistoria, poco más que animales que había que domesticar.

Los descubrimientos en la Amazonía nos llevan a confirmar cada vez más que en la gran selva hubo una intensiva intervención del hombre. Era una jungla antropogénica en la que el indígena antiguo creó huertos combinando muchos árboles aprovechables, con un manejo mucho más inteligente que el chaqueo actual de desbroce y quema, lo que nos lleva a sugerir que inventó la agroforestería y que tenía un dominio mucho mayor de lo que hoy llamamos productos forestales no maderables.

Cuando el ambiente no era jungla sino sabana, el antiguo indígena inventó grandes terraplenes y canales de agua para implantar una agropecuaria hídrica basada en piscicultura, yuca, maíz y joco. Estas enormes obras humanas sorprenden tanto como el invento de la terra preta o suelo negro, un terreno fértil cuya capa arable alcanza a 30 y 60 cm de profundidad, y que según estudios de edafólogos cubre el 10% de la cuenca del Amazonas. Estos suelos no están asociados a un particular tipo de terreno ni a una determinada condición ambiental, lo que sugiere que no son producto de procesos naturales. Es decir que durante siglos la intensa actividad de los nativos en el bosque en vez de destruir el terreno lo mejoró, algo que hoy nosotros no sabemos hacer.

Fue también indígena uno de los más grandes inventos de la humanidad que hoy no se resalta como debiera: el maíz, creado hace más de 3.000 años por los nativos de lo que hoy es México. A diferencia de todas las plantas conocidas, no existe hoy maíz silvestre; es una planta creada por los agricultores fitomejoradores de entonces, manipulando genes con cruzamientos entre plantas silvestres; transformaron una maleza en una planta altamente productiva con una mazorca llena de granos comestibles.

Por eso, el maíz es tan diferente al resto de los cereales, y por eso cuando llegó Colón los agricultores nativos americanos, desde Canadá a Chile, ya estaban cultivando variedades mejoradas de maíz; hicieron lo que hoy, más de 5.000 años después, los retrógrados llaman “jugar a ser Dios”.

Pero tal vez uno de sus mejores aportes fue el sentido de libertad. La forma de concebir la vida de los indígenas de Norteamérica, sin someterse a jerarquías ni a clases sociales, influyó en el carácter libertario de las nuevas repúblicas e inspiró a los filósofos de la Ilustración.

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