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Inversión Directa Extranjera (IDE)

La IED puede llegar a ser ‘una potencial fuente de transferen-cia de conocimiento y tecnología...’

La Razón / Gabriel Loza Tellería

00:04 / 19 de mayo de 2012

Tradicionalmente se entiende la IDE como una fuente alternativa al endeudamiento externo; vía préstamos, ya sean concesionales o no, y vía la emisión internacional de bonos. Se diferencia de los movimientos de capital privados porque responde a una orientación y decisión de mediano y largo plazo. Es menos volátil respecto a los capitales golondrinas, que entran y salen frente a situaciones especulativas de la tasa de interés o los tipos de cambio. No implica obligaciones soberanas como el endeudamiento externo, y su retribución depende de las utilidades obtenidas.

Pero además, si se la utiliza adecuadamente en función de un plan de desarrollo, la IED puede llegar a ser “una potencial fuente de transferencia de conocimiento y tecnología y un mecanismo para el incremento de capacidades locales (mediante el fortalecimiento de los sistemas nacionales de innovación, la creación de encadenamientos productivos, la capacitación de recursos humanos y el desarrollo del empresariado local, entre otros factores), sobre todo en sectores estratégicos”, tal como señala recientemente el informe de CEPAL.

Según las estadísticas, la IDE en América Latina y el Caribe se incrementó un 31% en 2011, al alcanzar un nivel de $us 153.448 millones. En el caso de Bolivia, la IDE subió un 28% al incrementarse a $us 859 millones. Si se contrastan los valores absolutos, no hay comparación que valga, pero si examina en valores relativos, el crecimiento de la IDE en Bolivia fue un poco menor que en la región. En términos de su evolución, se observa que, a partir de 2007, la IDE en Bolivia tuvo similar tendencia que en Latinoamérica. Además, si tenemos en cuenta la importancia relativa de esos flujos para la economía de América Latina y el Caribe en su conjunto, constatamos que representan cerca del 3% del PIB; mientras que en el caso boliviano tiene una incidencia del 3,5% de su PIB. Estamos, por tanto, en el promedio de la región.

Independientemente de las comparaciones odiosas, lo relevante es que el país defina la importancia que tiene la IDE para contribuir a su desarrollo económico y social. Es necesario que se establezcan las reglas o normas del juego, la aplicación de incentivos y la delimitación de las áreas o sectores donde se desea que se localice.

La mayor parte de la inversión extranjera se localiza en la industria extractiva minera y petrolera; es decir el llamado sector estratégico de la economía, que requiere de un tratamiento especial frente al resto de sectores, como la industria manufacturera, donde es necesario crear incentivos fiscales para la diversificación de la producción y las exportaciones y el aumento del empleo.

Los desafíos del desarrollo en términos de recursos son tan significativos que no podemos desear superar la pobreza y lograr la diversificación de la economía solamente con el esfuerzo que se realiza con la inversión pública, porque es insuficiente para esta tarea. Se requiere complementar dicha inversión con la inversión privada nacional y la inversión directa extranjera.

El Gobierno ha dado muestras de responsabilidad en su manejo macroeconómico y de resistencia frente a las perturbaciones externas, y tiene que dar las señales claras, estables y contundentes sobre el papel de la inversión extranjera en el crecimiento y la diversificación de la economía.  

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