Columnistas

Janiwa

La economía y los dioses están en relación y resulta difícil encontrar una mediación entre ellas.

La Razón (Edición Impresa) / Édgar Arandia

00:00 / 09 de agosto de 2015

De todos los líderes indígenas  contemporáneos que pusieron en entredicho el discurso político ninguno como Felipe Quispe, El Mallku. Todavía flotan en el recuerdo su antidiscurso, que sacaba de quicio a sus adversarios y los desconcertaba hasta hacerles perder la elegancia. Su famosa respuesta a una periodista sobre por qué quería tomar el poder un indio es un paradigma de antirracismo; pero también su estilo para salir del paso con un sentido genuino del humor es notable. Así, cuando algunos periodistas le espetaron que tenía mucho parecido con Gonzalo Sánchez de Lozada en algunos de sus planteamientos, no se molestó y dijo a sus interlocutores, reacomodándose en un sillón que crujía: “A ver, pinsari… se es cierto, Sánchez Lozada y yo nos parecemos, porque ni il ni yo hablamos bien el castellano, pero yo soy de la Pachama, y él no. Esa es la gran diferencia”.

Los que esperaban una respuesta destemplada quedaron boquiabiertos y muchos esbozaron una sonrisa, pero la mayoría no entendía la última parte. En sus duras negociaciones, con Iglesia de por medio, siempre volvía atrás de los puntos acordados; vale decir, si eran diez puntos y estaban resueltos todos, volvía otra vez desde el uno, para ver si eran coherentes y mantenían una sola línea de acción. No perdía la calma, lloraba y se emocionaba al extremo de contagiar a los negociadores, quienes terminaban parcializándose con él. Muy hábil para negociar con gente de “pensar culto” que no tiene la inmediatez de la acción, como lo define Rodolfo Kusch (1922-1979), el pensador argentino que desarrolla una tesis sobre la vectorialidad del pensar y que este agosto pone en evidencia. Así Kusch dice: “Si por una parte nuestra mente se ordena según un vector por así decir intelectual, que hace que no vea más que objetos, y no decide más que cosas prácticas, por otro lado hay otro vector de tipo emocional que carga el mundo de signos fastos y nefastos, y hasta lo puebla de dioses. Ambos mantienen entre sí una relación inversa, y cuánto más dioses se ven, menor será el interés por las cosas. Es la razón por la cual una fuerte emoción no nos deja ver el mundo, o un mundo que nos acosa no nos da tiempo para emocionarnos; pero es también la razón por la cual hay pueblos que solo creen en dioses y otros, solo en la economía. La economía y los dioses están en relación y resulta difícil encontrar una mediación entre ellos”.

Agosto, en la región occidental de Bolivia sobre todo, encontró esa mediación hace muchos siglos. Este mes es considerado como sagrado, porque se le rinde tributo a la Pachamama. Este ritual vincula la sacralización del trabajo con las divinidades, aunque para Mircia Eliade esta sacralización tiende a desaparecer en el mundo moderno, en nuestro caso, y para muchos bolivianos es un acto necesario que postula la vigencia del pensamiento popular. Poco a poco se ha convertido en una manera de establecer una simetría entre el mundo de la economía cruda y la relación con algo que está más allá de lo cotidiano.

Agosto rompe en dos tiempos la vida: la siembra y la cosecha. Por eso en este mes es común escuchar: —¡Janiwa! Es un tiempo en que debemos esperar que la Warmi Supay y el Chacha Supay retornen a la Manka pacha después de haber desordenado el mundo para que este vuelva a reproducirse. En tanto no debemos decidir cosas importantes hasta que esto suceda.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia