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Leyes del cálculo

Todos estos avances en las ciencias se dieron gracias al descubrimiento de las leyes del cálculo

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro F. Mercado

00:03 / 20 de junio de 2015

Hace 46 años que el hombre llegó a la Luna y se espera que en los siguientes 20 años pueda pisar el planeta rojo. Son cerca de 80 años desde que se descubrió la manera en que se podía liberar la energía de los átomos y en la actualidad casi un 20% de la energía eléctrica a nivel mundial se genera mediante energía nuclear. Ha transcurrido un siglo y medio desde que William Stanley Jevons demostrara que la Teoría del Valor Trabajo era inconsistente, lo que nos ha conducido a que hoy desarrollemos un robusto Modelo de Expectativas Racionales.

Todos estos avances en las ciencias mencionadas, así como en todas las otras ciencias, fueron gracias a un descubrimiento prodigioso en la segunda mitad del siglo XVII, me refiero al descubrimiento de las leyes del cálculo que se las debemos a Sir. Isaac Newton y Gottfried W. Leibniz. ¿Se imaginan ustedes si la humanidad hubiese dado este gran salto en el conocimiento cerca de 2.000 años antes de Newton y Leibniz? Seguramente hoy tendríamos otro mundo y muy probablemente viviríamos en mejores condiciones. Lo cierto es que esta idea no solamente es ciencia ficción, sino es algo que efectivamente podía haber ocurrido.

Arquímedes, quien vivió aproximadamente 250 años antes de Cristo, habría descubierto las principales leyes del cálculo moderno y de la teoría gravitatoria; sin embargo sus descubrimientos no fueron tomados en cuenta, o quizás no fueron comprendidos. Uno de los principales manuscritos del matemático de Siracusa fue salvado durante la caída de Constantinopla en 1209 y fue a caer, lamentablemente, a un monasterio próximo a Jerusalén, donde seguramente tampoco fue comprendido.

Los textos salvados de la caída de Constantinopla, manuscritos en rollos de papiro, fueron trascritos a pergaminos, que eran delgadas hojas de piel de animal tratadas. Posteriormente, el presbítero bizantino Ioannes Myronas, quien fue encomendado como custodio de las obras que se transcribieron, al encontrar el manuscrito de Arquímedes escrito en la costosa piel de oveja, consideró que no tenía importancia, así que decidió borrar la escritura con algún solvente, probablemente jugo de algún cítrico, y escribir sobre el mismo un devocionario cristiano para los oficios del domingo y las principales fiestas del año.

Tuvo que pasar cerca de 2.000 años para que descubriéramos los tratados de Arquímedes ocultos detrás de este relicario de la Edad Media, y nos queda la pregunta: ¿Cómo sería hoy el mundo si hubiésemos entendido los trabajos de Arquímedes al menos mil años antes de Newton y Leibniz?

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