Columnistas

¿Libre inmigración?

¿Por qué no se abren las fronteras  a la inmigración  para eliminar a los nuevos traficantes?

La Razón (Edición Impresa) / Gabriel Loza Tellería

03:07 / 05 de septiembre de 2015

La teoría económica internacional en los tiempos de los clásicos se basó en el libre movimiento del factor capital y el factor trabajo al interior de una economía, y suponía la no movilidad internacional de factores. Posteriormente se levantó este último supuesto, pero el análisis se centró en el movimiento de capitales y en la inversión extranjera, dejando de lado los desplazamientos de la mano de obra. El famoso teorema de Stolper-Samuelson establecía que, independientemente de la movilidad de los factores internacionales, los precios de los factores tienden a igualarse entre los países, dando lugar a una convergencia de los salarios reales. Teorema rechazado por la triste realidad donde la gran diferencia de salarios es una de las causas de la migración, además de las guerras.

Históricamente, si bien en la época feudal se establecían murallas entre el campo y la ciudad (los burgos), con el capitalismo industrial se incentivó la migración campo–ciudad, con el fin de tener obreros baratos para las fábricas; ahí se derribaron los muros. En la fase del capitalismo comercial hubo dos tipos de migración, la de la conquista, voluntaria para saquear el excedente económico y volver a la metrópoli para disfrutarlo; y la obligada, a través del tráfico de esclavos montado por empresas donde a los africanos no se les preguntaba si querían ir a Europa o América, sino que los reclutaban los “negreros europeos”. Después está la migración religiosa, cuando miles de protestantes y católicos europeos vinieron a América por las guerras religiosas en los siglos XVI y XVII. En el siglo XX las guerras mundiales fueron la causa principal de la migración. Así, la Primera Guerra Mundial dio lugar al traslado de 8 millones; la Guerra Civil española condujo al exilio a cerca de un millón de personas; y la Segunda Guerra Mundial, a cerca de 12 millones (www.muyhistoria.es).

La única experiencia de libre movimiento de trabajadores se dio con el mercado común europeo, que ahora justamente sufre la marea del Mediterráneo, con un récord de 107.500 refugiados emigrantes que llegaron a la frontera de Europa solo en julio. Según la ONU, la continuación del conflicto en Siria, Afganistán e Irak es el principal factor de esta avalancha humana, por lo que Estados Unidos y la OTAN deberían asumir los costos de los “daños colaterales” de sus invasiones. Los refugiados huyen de conflictos armados o persecución; más de la mitad son niños, mientras que los migrantes deciden trasladarse para mejorar sus vidas. Sin embargo, ahora los antiguos exportadores de refugiados e inmigrantes “temen que su cultura, su identidad, su religión o incluso su seguridad se pierdan ante la llegada masiva de extranjeros”, según la BBC.¿Por qué no se abren las fronteras a la inmigración para eliminar a los nuevos traficantes? Los países avanzados predican la libre entrada de mercancías y capitales y no le tienen miedo, pero sí a la libre

entrada de la fuerza de trabajo. Hay argumentos económicos a favor de la inmigración. Por caso, Jagdish Bhagwati, nacido en la India, académico de la Universidad de Columbia, es defensor de los beneficios económicos de la inmigración y remarca la importancia de no cerrar las puertas a los inmigrantes, incluso a los de extracción humilde y poca educación. Paradójicamente Donald Trump, quien recibió estos beneficios, predica la deportación masiva de millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos sin autorización legal, mientras que Bolivia debería abrir sus brazos a los inmigrantes.

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