Columnistas

Límites

Ese proceso de avasallamiento tiene fuerzas motoras que pueden resumirse en un término: el interés.

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Villagómez

01:02 / 14 de marzo de 2017

Comenzaré preguntando ¿por qué aparecen los problemas de límites entre municipios? La respuesta es obvia. Porque las ciudades crecen y toman territorios no urbanizados. Es el llamado crecimiento de la mancha urbana por el modelo de desarrollo, de corte capitalista dependiente, que adoptamos. Ese modelo demanda, sin pausa y sin límites, un proceso de acumulación de capital y de concentración urbana que toma zonas rurales. Es un avasallamiento, concertado y avalado, tanto por gobernantes y ciudadanos que celebran un pacto común por “el desarrollo y la modernidad” de las ciudades. Por ello, el imaginario popular supone que “crecer es progresar”, y que cuanto más grande y alta es una ciudad, es más “desarrollada”. Pongo entre comillas esos paradigmas porque no son razonablemente contemporáneos. Por el contrario, son las causas de la actual macrocefalia urbana, el cáncer que fagocita una vida urbana sostenible y menoscaba el pretendido vivir bien.

Ese proceso de avasallamiento tiene fuerzas motoras que pueden resumirse en un término: el interés. Ambos municipios, el entrante y el avasallado, se mueven por los mecanismos del libre mercado de una economía depredadora. Y esos territorios rurales, al ser urbanizados, generan plusvalía, una ganancia más que interesante. Emergen entonces los loteadores o inversionistas de toda calaña. Por ejemplo, se generan contubernios entre capitalistas y comunarios o se crean negocios entre los propios comunarios. No existen santitos en esos menjunjes. Y esos menjunjes generan otros: las aprobaciones municipales que, en la mayoría de los casos, conllevan corrupción; cambios de uso de suelo que aparecen por arte de magia; disposiciones y ordenanzas municipales que “avalan” ese crecimiento urbano; etc. Se trata de lograr el mayor lucro posible y sin miramiento alguno. En una frase: neoliberalismo urbano puro y duro.

A ese proceso le añadimos un ingrediente de sabor local: la “guerra” político partidista. Como nuestra ciudad es escenario de un conflicto entre el oficialismo y la oposición, cada metro cuadrado de ciudad cuenta y cada ciudadano tiene cara de voto. Las decisiones se manipulan al interés político, postergando así un desarrollo urbano sostenible. Una grosería, por decir lo menos.  

A simple vista pareciera que el problema de límites entre municipios es una lucha entre civilización y barbarie. No, se trata de la historia de siempre. Es lucha de clases, de intereses de grupo en el espacio urbano como mercancía. Pero, aparte de esta disquisición estructural, flota una pregunta urgente al ciudadano: ¿quiere pertenecer a un gobierno municipal con institucionalidad o no?

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia