- Publicidad
-
Documento sin título -
Lo más
-
Morales y Maduro aplazan para mañana la firma de los acuerdos bilaterales
-
Gobierno dice que invertirá más que la NAS en lucha antidroga
-
Argentinos celebran con megaevento su fiesta patria y 10 años de kirchnerismo
-
1-2. Robben le da la 'Champions' al Bayern con un gol al filo del 90
-
Nicolás Maduro inició agenda bilateral en Bolivia
-
Horacio José Chiorazzo: ‘La camiseta de Bolívar es la que más quiero’
-
El Tigre asegura continuidad de sus principales figuras
-
Policía halla joyas al interior de la Iglesia de Copacabana
-
Miguel Portugal: ‘Me quedo con el apoyo de mis jugadores’
-
El terremoto en el mar de Ojotsk se sintió en Moscú, a 10.000 km de epicentro
Suplementos
© LA RAZON - 2013
Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia
Luis Kushner López
El Dr. Luis Kushner López fue un hombre dedicado a la medicina en Bolivia y para Bolivia.
La Razón / Luis Kushner Dávalos
00:00 / 23 de enero de 2013
Dejé de escribir por un tiempo en esta columna porque estaba muy triste y de duelo por la muerte de un gran médico, maestro y compañero de trabajo: el Dr. Luis Kushner López, quien fue mi padre. Un hombre dedicado a la medicina en Bolivia y para Bolivia, que colaboró con gran ímpetu y energía en el desarrollo de varios emprendimientos en favor de la salud de nuestro país. Por ejemplo, el proyecto del Niño Feliz de Bolivia, que a mediados de los 70 buscó motivar a todos los padres para que vacunen a sus hijos, así como controles periódicos de los niños en todo el territorio boliviano, a fin de prevenir enfermedades y proteger su salud hasta la adolescencia. Los resultados fueron muy beneficiosos, pero las políticas públicas y la inestabilidad gubernamental de aquel entonces dieron fin a ese programa.
Otro de sus sueños fue llevar a las poblaciones fronterizas servicios de salud, y una atención eficiente y eficaz. En tal sentido, junto a la Armada boliviana gestionaron el proyecto de los famosos barcos hospitales, que por un gran tiempo atendieron y aún atienden a los pobladores asentados en las orillas del lago Titicaca y a comunidades indígenas en la Amazonía. Sin embargo, el barco hospital de la Amazonía, que hasta 2011 albergaba a una brigada de oftalmólogos, odontólogos, pediatras, ginecólogos y médicos generales que prestaban asistencia gratuita a la población y promovían campañas de prevención para evitar la proliferación de enfermedades, hace tan sólo 20 días que se convirtió en un hotel flotante de interés turístico.
Por otra parte, mi padre y su colega Dr. Ricardo Udler pusieron su firma en lo más alto de la medicina boliviana, al lograr, mediante complejas técnicas de reproducción asistida, la fecundación del primer bebé probeta (in vitro) en una de las ciudades más altas del mundo. Además de muchas otras cosas que no podría describir en esta columna, el Dr. Kushner López ayudó a llegar a este mundo a más de 7.000 bolivianos, y trabajó hasta el último de sus días. En su tiempo libre, contribuyó con varias instituciones benéficas, entre ellas el Rotary Club, desde donde condujo exitosos proyectos a favor de la salud de los más necesitados; siempre bajo la lógica de “dar de sí, antes de pensar en sí”. Por éstos y otros motivos, recibió varios reconocimientos nacionales e internacionales.
Para mí, así como para muchos otros colegas y amigos, fue un ejemplo de vida a seguir. Es por ello que dedico esta columna a quien en vida fue mi orgullo y una de las razones por la cual soy un médico dedicado a la salud de la mujer boliviana. Finalizo repitiendo una de sus frases más queridas: “Para hacer ciencia, hay que hacerlo con conciencia”.
Etiquetas
Opinión, Luis, Kushner, Lopez