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Mantener la calma y continuar

El islam se ha convertido en el lenguaje de la oposición, pues era un idioma que no podía ser censurado

La Razón (Edición Impresa) / Fareed Zakaria

00:02 / 31 de enero de 2015

La conversación en Davos generalmente gira en torno a la economía y este año no hay diferencia. Pero la conmoción por los ataques terroristas en París persiste y las discusiones en el Foro Económico Mundial a menudo se derivan al islam radical. En mi columna anterior postulé que la solución no radica en una mayor intervención militar estadounidense en Medio Oriente. Entonces, ¿cuál es la solución?

El problema es grave y estructural (tal como escribí unas pocas semanas luego del 9/11 en Newsweek, en un artículo titulado Por qué nos odian). El mundo árabe ha sido gobernado durante décadas por dictaduras (en su mayoría seculares) represivas que, en respuesta, engendraron movimientos de oposición extremistas (en su mayoría religiosos). Cuanto más represivo es el régimen, más extremista es la oposición. El islam se ha convertido en el lenguaje de la oposición, ya que era un idioma que no podía ser clausurado o censurado. Actualmente, el antiguo orden árabe se está desmoronando, lo que ha conducido a una inestabilidad en la región y ha creado oportunidades para que los grupos yihadistas prosperen en nuevas tierras.

Esta ideología islam radical se ha globalizado a lo largo de las últimas décadas. Inicialmente alimentada por dinero saudita y disidentes árabes, imanes e intelectuales, ha adquirido vida propia. Hoy en día consiste en la ideología, por defecto, del enojo descontento y oposición violenta para un número pequeño de jóvenes hombres musulmanes alienados alrededor del mundo. Solamente los árabes y los musulmanes en particular pueden curar este cáncer.

Esto no deja indefensos a los países de Occidente. Washington y sus aliados pueden apoyar a los musulmanes moderados, ayudar a modernizar sus sociedades e integrar a aquellas que lo son. Sin embargo, esto es a largo plazo. Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados deben adoptar una estrategia que posea cuatro elementos: inteligencia, lucha contra el terrorismo, integración y Adpa (ICIR, por sus siglas en inglés).

Obviamente la inteligencia es la primera línea de defensa, pero también es esencial para el ataque. Debemos saber dónde se encuentran los yihadistas y potenciales yihadistas y qué están tramando. Esto quiere decir la utilización de tecnología sofisticada para buscar a través de los variados tipos de comunicación, pero a su vez y principalmente significa desarrollar buenas relaciones con las comunidades. La mayoría de los profesionales del sistema judicial argumentarán que la clave está en adquirir confianza y lazos con las comunidades musulmanas locales, para así identificar tempranamente a aquellos que podrían representar una amenaza. Tal como lo dijo el alguacil del condado de Los Ángeles en una declaración al Congreso en 2010: “La información que se deriva de una relación es más fiable que aquella que es dos veces o más veces extraída de su fuente original”.

La lucha contra el terrorismo es la continuación natural a la inteligencia. Cuando sabes dónde se encuentran los delincuentes, captúralos o mátalos. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero Estados Unidos y otras naciones occidentales han tenido un éxito considerable con esta táctica, y no solamente en zonas de guerra como Afganistán y Pakistán, sino también en terrenos interceptados en su camino a ciudades como París y Londres. Todos los esfuerzos contra el terrorismo poseen sus desventajas. Mientras los ataques de los drones parecen perfectos desde los cielos, producen, inevitablemente, víctimas civiles. A pesar de que ponen en riesgo a víctimas estadounidenses (u occidentales), las operaciones de las fuerzas especiales son más precisas.

En una entrevista reveladora publicada en 2013 en la revista Foreign Affairs, el general Stanley McChrystal dijo lo siguiente acerca de la lucha contra el terrorismo: “Los estadounidenses deben entenderlo. Si utilizamos nuestras capacidades tecnológicas sin cuidado (no creo que lo hagamos, pero siempre está el peligro de hacerlo), entonces no deberíamos disgustarnos cuando alguien responde con su equivalente, que puede ser una bomba suicida en Central Park, dado que así es como ellos pueden responder”.

La integración es algo que los Estados Unidos hacen bien y con lo cual Europa tiene problemas. Una de las razones principales por la cual Estados Unidos no ha sufrido mucho las repercusiones ante la reacción luego del 9 de septiembre de 2001 es que su comunidad musulmana está bien integrada y es leal. Además, cree en gran medida en los valores estadounidenses. Europa todavía enfrenta grandes desafíos al integrar a aquellas personas que son nuevas o diferentes, en sociedades que han sido definidas durante un largo tiempo por su sangre y tierra.

Finalmente, resistencia. El terrorismo es una táctica inusual. No funciona si no estamos aterrorizados. El volver a empezar y regresar a la normalidad son maneras de asegurar que el terrorismo no posee su efecto deseado. No siempre hemos logrado esto. En los últimos meses, hemos reaccionado de manera exagerada masivamente a los videos de ejecución del Estado Islámico, razón por la cual fueron producidos en primer lugar.

Los ataques en París fueron brutales, al igual que aquéllos en Ottawa, Sídney, Londres, Madrid y Fort Hood. Sin embargo, una manera de ganar perspectiva podría ser teniendo en cuenta los números. De acuerdo con la base de datos sobre terrorismo internacional, en los 12  años entre el 12 de septiembre de 2001 y el final de 2013, el número de estadounidenses que murieron en tierra norteamericana como consecuencia del terrorismo fue 42 (y seis de ellos corresponden al ataque espantoso de un templo sij en Milwaukee en 2012). Entretanto, los centros para el Control y Prevención de Enfermedades informan que solamente en un año, en 2011, 32.351 estadounidenses murieron debido a armas de fuego,mientras que 33.783 fallecieron en accidentes de tránsito. Así que, “mantener la calma y continuar” es algo más que un eslogan que pueda ser utilizado en una remera.

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