Columnistas

Mensaje del líder de R.I. de Irán

Mi palabra con vosotros es sobre el Islam, y en especial sobre la imagen que os presentan del Islam

La Razón (Edición Impresa) / Sayyed Ali Khamenei

00:00 / 14 de febrero de 2015

A los estudiantes en general, de Europa y Norteamérica: los últimos sucesos ocurridos en Francia y en otros países occidentales me convencieron para que hable directamente con vosotros, jóvenes, sobre estos incidentes. No porque quiera dejar de lado a sus padres y madres, sino porque veo el futuro de sus naciones y de sus tierras en sus manos, y también veo en ustedes y en vuestros corazones el sentimiento de la búsqueda de la verdad más viva e inteligente. En este mensaje no hablo con vuestros políticos y gobernantes. Creo que ellos conscientemente se han desviado del camino de la verdad y lo correcto en el ámbito de la política. Mi palabra con vosotros es sobre el Islam, y en especial sobre la imagen y el rostro que os presentan del Islam.

Hace dos décadas, es decir poco después del derrumbe de la Unión Soviética, se han esforzado mucho para que esta gran religión se vea como un enemigo monstruoso. Desgraciadamente, los sentimientos de temor y odio y la intención de manipular para movilizarlos tienen un antecedente extenso en la historia política de Occidente. No quiero enumerar en este momento los diferentes miedos que han infundido en las naciones occidentales. Ustedes mismos, con un breve repaso sobre las últimas investigaciones críticas sobre la historia, pueden apreciar que los revisionistas han reprochado las actitudes no veraces e insensatas de los gobiernos occidentales con otras culturas y civilizaciones del mundo. Desde la época del colonialismo la historia de Europa y América se encuentra avergonzada por la esclavitud y la opresión contra las personas afrodescendientes y los no cristianos.

Vuestros investigadores e historiadores se lamentan profundamente por los derramamientos de sangre entre católicos y protestantes en nombre de la religión, y a nombre de los nacionalismos y etnias en la Primera y Segunda guerras mundiales. Estos sentimientos en sí mismos son elogiables, y mi objetivo al repasar este largo índice no es reprochar la historia, sino, deseo que vosotros pregunten a sus intelectuales por qué la conciencia general en Occidente debe despertar y ser informada con un retraso de diez años y a veces de cientos de años. ¿Por qué la revisión en la consciencia general debe relacionarse con el pasado lejano y no con los asuntos del día? ¿Por qué en un tema tan importante como el encuentro con la cultura y el pensamiento islámicos se le niega a la gente una información general y veraz?

Vosotros sabéis perfectamente que humillar y crear odio y miedo imaginarios con respecto a otros siempre ha preparado el terreno para beneficio de los opresores. Ahora yo quiero que se pregunten a sí mismos, ¿por qué la política antigua de crear temor y odio con una fuerza sin antecedentes ha tomado como objetivo al Islam y a los musulmanes? ¿Por qué la estructura del poder en el mundo actual quiere que el pensamiento islámico sea colocado al margen y en una actitud pasiva? ¿Qué contenidos y valores existen en el Islam que perturban al programa de los grandes poderes? ¿Qué beneficios tendrá en la sombra deformar el rostro del Islam?

Entonces, mi primer pedido a vosotros es que se pregunten e investiguen sobre los motivos de esta actitud negativa contra el Islam. Mi segundo pedido es que, en reacción a este diluvio de propagandas negativas y prejuicios, traten de obtener directamente y sin intermediario el conocimiento de esta religión. Una lógica sana exige que al menos sepáis qué es y qué esencia tiene el Islam con el que os atemorizan y os hacen escapar de él. Yo no insisto en que acepten mi punto de vista o el de otro en el Islam, sino, les pido evitar que esta realidad fluyente y activa en el mundo actual no os sea presentada con los objetivos contaminados. No permitáis que ostentosamente os presenten a los terroristas y mercenarios como representantes del Islam. Conozcan el Islam de las fuentes genuinas y de primera mano. Conózcanlo por el camino del Corán y la vida del gran profeta del Islam.

En este momento quiero preguntarles, ¿acaso vosotros mismos habéis recurrido directamente al Sagrado Corán de los musulmanes? ¿Acaso han estudiado actitudes del profeta del Islam con otras personas y sus enseñanzas humanas y morales? ¿Acaso hasta hoy han recibido el mensaje del Islam de otras fuentes distintas a los medios de comunicación? ¿Acaso se han preguntado a sí mismos cómo y en base a qué valores fue que el Islam desarrolló a lo largo de los siglos la más grande civilización científica y racional en el mundo, educando a los más elevados científicos y pensadores? Les pido que, a través de una cara desagradable del Islam, eviten la creación de un obstáculo sentimental entre vosotros y la realidad, quitándoles la posibilidad de poseer un juicio imparcial.

Hoy, que los medios de comunicación han roto fronteras geográficas, no permitáis que os encierren dentro de fronteras mentales falsificadas. Si bien nadie puede en forma individual llenar las grietas creadas, cada uno de vosotros puede construir un puente de pensamiento y equidad sobre estas grietas, con la intención de aclarar esta visión a sí mismos y a su alrededor. Este obstáculo que fue planeado de antemano entre vosotros, jóvenes, y el Islam, aunque es desagradable, puede crear nuevas interrogantes en vuestra mente curiosa y buscadora.

Esforzarse por encontrar las respuestas a estas preguntas les otorga una oportunidad beneficiosa para descubrir nuevas verdades. No pierdan esta oportunidad para comprender correctamente y sin perjuicios al Islam, quizás por la bendición de su compromiso ante la verdad. Que las generaciones venideras que escribirán esta parte de la historia acerca del comportamiento de Occidente con el Islam lo hagan con menos molestia y con una conciencia más tranquila.

Es el líder supremo de la República Islámica de Irán.

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