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Metáfora

Basta con prender una cámara para que la cara más siniestra del poder se manifieste

La Razón / Ana Rebeca Prada

00:02 / 30 de enero de 2013

Acudiendo al giro lingüístico, el cotidiano de los bolivianos puede ser leído como un texto. La metáfora mayor de este texto es la violación filmada en la Asamblea Legislativa Departamental de Chuquisaca. Hay en esta metáfora por lo menos seis elementos.

La violación es perpetrada por un funcionario electo del partido en el poder. Esto rige e impera. El abuso del poder se ha diseminado de tal forma que se suceden de manera sistemática los escándalos en torno a asesinatos no resueltos, extorsiones, corrupción, abusos y violencia sexuales.

El funcionario es indígena. También sistemática es la violencia dirigida a diversos grupos y organizaciones indígenas que no se sujetan a la lógica gubernamental. El sujeto en torno al cual el discurso del poder se arma mentirosamente es el sujeto indígena: se reinstauraría como hegemónico. Y, sin embargo, vemos que gran parte del mundo indígena ha sido y es excluido y violentado, y que funcionarios indígenas en el poder abusan y violan sin asco. ¿De qué sujeto indígena estamos hablando, entonces?

La mujer violada es una mujer anónima; carece de toda influencia o posibilidad de defensa. Como la niña violada y asesinada en su propia escuela; como las niñas y jóvenes secuestradas y nunca más encontradas; como las mujeres golpeadas, muchas de ellas hasta la muerte, esta víctima de violación nunca verá su caso dignamente tratado por la Justicia: será otra vez violada por un sistema de justicia al servicio del poder y por la indiferencia machista que naturaliza estos actos.

El abuso se realiza en un espacio oficial. El espacio público, que es sede de las actividades estatales y del que son dueños todos los bolivianos, es impregnado por el abuso. Ya no hay escenario que se libre del uso indigno de la autoridad.

El delito es filmado. La filmación es la única vía en que ese uso indigno de la autoridad se hace evidente. ¿Y si no hubiera habido cámara prendida? Pues la violación se realizaría como seguramente se realizan a puerta cerrada múltiples abusos. Basta con prender una cámara para que la cara más siniestra del poder se manifieste.

El delito seguramente quedará impune. El desasosiego se expande de manera escalofriante en nuestra sociedad. Las familias, los amigos, los compatriotas de las niñas robadas, las mujeres golpeadas y asesinadas, las insultadas y las violadas saben que todo ello quedará impune. Que la carta blanca que ha dado el Gobierno a sus funcionarios y a sus fieles implica que son inmunes a la ley. Y que la ley al servicio del poder será como siempre ajena a la extrema vulnerabilidad de las mujeres, sobre todo de las menos privilegiadas.

Nuestro texto cotidiano ha sido despojado de los signos de la justicia, la dignidad, los derechos. La metáfora que analizo es nuestro pan infame de todos los días.

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