Columnistas

Minería y democracia participativa

Poco se ha avanzado en desarrollar una política minera que permita el salto hacia la industrialización

La Razón / Dionisio J. Garzón M.

00:28 / 07 de septiembre de 2012

En un reciente evento auspiciado por el Colegio de Geólogos con el título Bolivia país minero, tuvimos la oportunidad de escuchar algunos interesantes puntos de vista sobre la siempre escabrosa temática del futuro de la minería en el país. Si bien se repitió la letanía del cambio por participantes de las instituciones del Estado, resultaba claro que, pese al reconocido potencial minero de nuestras tierras y al esfuerzo de la actual administración de gobierno, poco se ha concretado en la lucha dura por desarrollar una pragmática política minera que permita el salto hacia la industrialización de los productos de la minería, como base del desarrollo nacional.

Hoy como ayer, asistimos a una descarnada lucha por la apropiación del excedente y por el control de áreas mineralizadas, una caótica democracia participativa de actores económicos apunta a desplazar a unos y encumbrar a otros en la siempre difícil arena de la producción de metales y minerales. Como apuntaba en esta columna (La Razón 13.07.12) los conflictos mineros están a la orden del día, las presiones corporativas también, la nueva ley minera en sala de espera y algunas ideas realmente interesantes que se escucharon en el evento, de integrarnos al mundo minero moderno, se sacrifican en el altar de intereses corporativos.

¿Podremos viabilizar en este estado de cosas proyectos de envergadura como Mallku Khota, Mutún o Colquiri, ahora en control estatal, cuando antes siquiera de tener una factibilidad en el primero, como se apuntó por uno de los expositores, ya se tienen grupos organizados y pliegos petitorios para acceder a la planilla de Comibol? ¿Tenemos la capacidad de ordenar las cosas y la participación, en una corriente positiva de unir esfuerzos para concretar verdaderos proyectos mineros y no compartimientos estancos donde los intereses corporativos están por encima del interés nacional? Parafraseando a Octavio Paz “ (...) en nuestra región la democracia no necesita echar alas, lo que necesita es echar raíces. Antes de vender tiquetes al paraíso, preocupémonos primero por consolidar nuestras endebles instituciones”. Hagamos de Comibol una verdadera corporación que actué en las ligas mayores de la minería mundial; de Sergeotecmin, un verdadero servicio geológico;  y de las facultades de minería y geología, potentes centros de investigación; entonces habremos construido los pilares para que el Estado, actor y contralor de toda la cadena productiva minera, transite de la retórica a la acción.

La coyuntura actual es de poca evolución del pensamiento político sobre los recursos naturales y su adecuado aprovechamiento, la riqueza nacional vino siempre y todavía viene de la extracción de estos recursos, el dominio del excedente de este negocio ha sido y es todavía el control del poder económico y político del Estado; la lucha por este control parece estar al margen de una verdadera conciencia nacional. En palabras de Sergio Almaraz… “Una conciencia nacional débil y evasiva, mortecina en sus expresiones, impide a los bolivianos responder a su propia historia. No están al margen de la historia, pero frecuentemente no hacen la suya”. (El poder y la caída, pág. 9).

A más de dos siglos de independencia, nuestra industria madre no encuentra un rumbo, seguimos oscilando entre intereses corporativos y luchas por el poder que esta industria representa. Es hora de responder a nuestra historia o ésta nos cobrará la factura más temprano que tarde.

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