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Mundo virtual

El mayor peligro de todos es darle más importancia al mundo virtual que a la vida real

La Razón (Edición Impresa) / Tomás Calle

00:00 / 16 de febrero de 2014

Despertamos y lo primero que hacemos es utilizar  smartphones o computadoras para conectamos a un mundo totalmente distinto del que vivimos. A través de estos aparatos entramos en un mundo virtual al que le confiamos gran parte de nuestra vida real, o por lo menos la mejor parte de ella, con el fin de obtener consuelo o aprobación de gente que conocemos y desconocemos.

Por lo general, en este mundo virtual tratamos de ocultar o disimular defectos o aspectos de nosotros mismos con los que no estamos conformes; algo que se puede lograr gracias a la impersonalidad del cyberespacio y el inmenso conocimiento que internet pone a nuestro alcance. Basta un poco de investigación on line para adquirir herramientas y conocimientos que nos pueden hacer pasar por grandes artesanos, poetas o intelectuales de alto vuelo.

Esta realidad virtual no solo se alimenta de las redes sociales, los blogs o los foros; están también los juegos en línea, todo un mundo donde algunos participantes, principalmente jóvenes, manifiestan su admiración por determinados jugadores cuyo desempeño es sobresaliente. Muchos intentan ser como ellos, los siguen en las redes sociales e imaginan cómo poder ganarse la vida jugando en internet, malgastando horas y horas de un tiempo que pudo ser mejor aprovechado.

Desde que las personas “virtuales” tienen un papel vital en el mundo real, promocionando un nuevo artista, película o una noticia, también se puede destruir la honra de una persona o un proyecto de vida, porque en el mundo virtual nada se pierde ni olvida. Depender de este mundo tiene consecuencias en la salud. Por ejemplo, la mala posición durante el uso prolongado de tabletas o computadoras portátiles puede causar daño a la parte baja de la espalda; hay adolescentes que padecen de insomnio por dormir con sus smartphones debajo de la almohada a la espera de recibir mensajes; el empleo del pulgar para escribir mensajes en los teléfonos celulares lo más rápido posible provoca dolores en ese dedo... Pero el mayor peligro es darle más importancia al mundo virtual que al real, lo que daña no solo las relaciones interpersonales, sino que además aísla a las personas en una realidad ficticia. Mal que afecta a cada vez más niños, adolescentes, jóvenes y adultos; por eso en algunos países incluso ya se han abierto clínicas para tratar la “adicción a internet”.

Hay que recordar que la tecnología, bien utilizada, puede ser muy útil, tanto en aspectos educativos como comunicativos; pero debemos tener cuidado al ingresar en este desconocido mundo virtual, en el que no sabemos con qué o con quién nos podemos encontrar, y que cada día se hace más grande y peligroso.

Es ingeniero de sistemas, responsable del archivo de La Razón.

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