Columnistas

Las ONG

Algunas de las esas entidades desarrollan proyectos que el gobierno es incapaz de poner en práctica.

La Razón / José Gramunt de Moragas

01:26 / 10 de junio de 2012

Por qué el Sr. Presidente protesta contra las organizaciones no gubernamentales que llevan a cabo proyectos de interés social y las acusa de complotar contra su gobierno? Trataré de dar algunas respuestas a estas preguntas.

Ante todo, hay que explicar el origen de esas organizaciones. Fue la necesidad de canalizar con menos costos y mayor eficacia las donaciones públicas y privadas de algunos países desarrollados, sensibles y solidarios con las necesidades de los países llamados “en vías de desarrollo”.

Era un hecho comprobado que las ayudas de Estado a Estado resultaban injustificadamente costosas al gobierno donante, además de muy mal gestionadas por el país destinatario. La administración pública ineficaz y, en algunos casos, corrompida, inutilizaba, en parte o en todo, la magnanimidad del país donante. Se optó entonces por confiar aquellos fondos a entidades privadas acreditadas como limpias de polvo y paja, que ofrecían garantías de buen uso y eficacia.

Son bien conocidas por su generosidad y oportunidad, las “Stiftung” alemanas Konrad Adenauer. Friedrick Ebert, Hans Seidel además de otras patrocinadas por la Iglesia Católica de los países desarrollados como Misereor y Adveniat, y como Oxfam, y las muchas que desconozco pero que merecen aplausos sin reservas.

Hecha esta somera explicación, paso a responder a las preguntas que encabeza este comentario. El Sr. Presidente, su Vicepresidente y algún otro funcionario del Plurinacional condenan injustamente a las ONG porque:

1) El mismo Sr. presidente Evo Morales ha sido beneficiario de algunas de esas organizaciones cuando peleaba contra el “establishment” neoliberal, imperialista y otras maldiciones. El Sr. Presidente y sus íntimos colaboradores son, pues, malagradecidos cuando ahora condenan a quienes les apoyaron a la conquista del poder. sin esperar recompensa.

2) Las condena porque algunas de esas entidades apoyan y asesoran a los auténticos movimientos sociales que trabajan por la justicia social, las libertades ciudadanas, la institucionalidad del Estado de derecho y no rinden obediencia canina al todopoderoso gobierno autoritario.

3) Porque llevan adelante proyectos sociales que el gobierno populista es incapaz de poner en práctica, tal como es su obligación: centros de salud, educación, formación cívica o laboral, etc.

4) Y, a fin de cuentas, porque los fondos que nutren a esos nobles proyectos no pueden ser desviados en favor de los amiguetes del Gobierno.

Convengamos en que han habido malos manejos en alguna de las ONG. Sus autores han pasado oportunamente a la justicia ordinaria de sus países. El dinero es pringoso como la miel. Sin embargo, todavía existen entidades, oficialmente no gubernamentales, que apoyan algunas actuaciones políticas del actual gobierno boliviano sin tener que pasar por el filtro selectivo del Ministerio de Transparencia. Y nadie las critica.

La moraleja no puede ser otra que —ante todo, respetar a la ONG de buena ley— agradecer la generosidad de los donantes, así como darles las facilidades necesarias para que cumplan su misión sin interferencias políticas y burocráticas injustificables. En nombre de los beneficiarios, ¡Gracias!

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