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Obesidad

La obesidad a temprana edad deviene en mayores problemas cardiovasculares y metabólicos

La Razón / Luis Kushner

01:05 / 28 de diciembre de 2011

Parece que, por inercia, cuando tenemos hijos los motivamos a sobrealimentarse, pensando que con ello conseguiremos que sean más inteligentes, que tengan mayores habilidades deportivas, físicas y que finalmente crezcan (en tamaño) mucho más de las expectativas clínicamente posibles. Ahí está el error: en que nuestro pensamiento no es más amplio que esas afirmaciones, y que no tomamos en cuenta que una sobrealimentación en la etapa de la niñez y la adolescencia podría resultar extremadamente perjudicial antes que beneficioso.

Los estudios actuales son categóricos al respecto. La obesidad a temprana edad deviene en mayores problemas cardiovasculares y metabólicos (funcionamiento del corazón, las arterias y demás órganos de función vital); a todo ello se debe tomar en cuenta que el déficit de la calidad de vida entre los menores que padecen de obesidad no es recuperable.

Un niño obeso es un problema no sólo de la persona y de sus familiares, se trata de un asunto de salud pública, ya que estos ciudadanos de corta edad en un futuro próximo demandarán asistencia de salud muy costosa y difícil de manejar a corto o mediano plazo. Prevenir es mejor que curar, pero en el caso de los niños y adolescentes la prevención debe ser realizada en el hogar, brindándoles alimentación saludable, sin excesos, reduciendo los carbohidratos (papa, arroz, yuca, fideos, etc.) mejorando las proteínas (carne vacuna, pescado, pollo, etc.) reduciendo el consumo de gaseosas e incrementando los vegetales; pero no olvidarse de promover el deporte y/o el ejercicio físico diario para que su estilo de vida se rija a costumbres saludables.

Por ello, en estas fiestas de fin de año, que además coinciden con las vacaciones de sus hijos, propóngase en ¡regalarles vida! Póngase a fabricar la salud de sus niños en su propio hogar y predispongan a todos sus integrantes a fortalecer su mente, alma y cuerpo, realizando actividades deportivas con regularidad semanal (no basta con los fines de semana). Una salida para correr por media hora cada dos días es muy simple y bastante posible.

Ahora bien, si algún integrante de su familia ya enfrenta el problema de obesidad, intente revertir la situación proponiendo un cambio sustancial en el estilo de vida de todos. No se olvide que, por lo general, cuando los padres tienen sobrepeso, los hijos también lo tienen. Si no puede manejar esta situación, busque ayuda de algún equipo médico y nutricional especializado en estos casos.

Un caso de obesidad prolongado necesita asimismo de un largo tiempo para su resolución; no pierda las esperanzas. Este es el regalo de su humilde servidor a mis fieles lectores para estas fiestas. ¡Convicción, prosperidad, realización de sueños y buena salud!

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